viernes, 22 de mayo de 2009

Hola Marco

Hace 4 años, cuando me regalaron mi primer robot lloré de emoción, yo tenía 15. Marga, la llamé; era ágil como ninguna, mi robo-niña podía correr a 800km/h durante más de 6 años.

3 meses más tarde me encontré en la calle una Terminal*.

* Terminal: dícese de un aparato capaz de modificar el comportamiento lógico-técnico de otros aparatos.

Ese día llegué a mi casa más rápido que nunca, moría de ganas por ponerme a jugar con ese aparatillo nuevo. Corría el año 6842, era martes y llovía. Mi mochila estaba empapada, la abrí, ahí estaba, una hermosa Terminal X68D, último modelo, reluciente. Probablemente había caído de los bolsillos de algún programador, tan apurados que andan.

La encendí y me recosté en mi burbuja.

- Hola Marco.

- ¡Hola X68D! Por favor, quiero que me des tu información.

- Mi nombre es Kamila, soy una Terminal X68D fabricada en Xoon en el corriente año, mi configuración ha sido reseteada hace 2 días. ¿Deseas configurar mi seguridad?

- No en este momento, ¿puedes decirme quién era tu antiguo dueño?

- No tengo esa información.

- Gracias.

De pronto aparecí en un cuarto lleno de gente; todos corrían de aquí para allá, algunos buscando y llevando información, otros preguntando y analizando, pensando y trabajando. Era la gran sala de los programadores. Me desconecté. Me dio vergüenza, miedo. ¿De dónde había salido la terminal? ¿Por qué había sido reseteada?

Apagué mi burbuja y me acosté, la lluvia había cesado.

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- Marco, despierta, son las 8:30, Marco, despierta, son las 8:30, Marco, despierta, son las 8:30.

- Marco, despierta, son las 8:30, Marco, despierta, son las 8:30

- ¡YA TE OIIIIIIIIII!

El robot cayó, odiaba cuando marga me despertaba. Y realmente, lo lograba; tan molesta se tornaba que mañana tras mañana me hacía dar un colérico brinco al suelo. Siempre era igual .

Mientras me preparaba para salir al universo, pensaba en ello, ¿por qué Marga no me despierta con un dulce beso de buenos días? ¿por qué había yo de soportar tal injuria matutina? Cierto era que uno podía ordenar lo que sea a un robot, pero robots eran los de antes, y estos últimos tenían algunas limitaciones de cara al uso cotidiano.

En el entrenamiento espacial, se me ocurrió que debía modificarla, ¡si! a mi robot. Debía hacer de ella la mejor de las robot, ¡todos me la envidiarían!

- ¡Buenos días Marco!

- Hola terminal.

- ¿Deseas definir los parámetros de seguridad?

- Si.

- Marco, recuerda responderme con afirmativo o negativo, esto es sólo para tener un mayor control de la información.

- Está bien.

- ¿Deseas definir los parámetros de seguridad?

- AFIRMATIVO.

- Marco, ¿Deseas compartir mi uso con otro ser?

- NEGATIVO.

- Listo Marco, la seguridad ha sido definida; ¿deseas hacer algo más?

- Quiero programar a mi robot.

- Lo siento, pero no hay información al respecto, ¿deseas realizar otra consulta o especificar una acción?

- Negativo.


Y como la última vez, de pronto estaba yo dentro de la sala de programadores nuevamente. Comencé a caminar, era un lugar muy amplio. Mientras más me adentraba por sus inmensos pasillos, más grande todo me parecía. Tenía aspecto de palacio, pero el techo en vez de las estrellas de siempre, mostraba unos y ceros. Embobado contemplaba aquel enjambre, extasiado por la velocidad, anonadado por la cantidad de información que allí se encontraba.

Alguien se posó a mi lado:

- Hola señor.

- Hola chabalete, ¿está todo bien?

- Si de maravillas.

- Perdona, ando muy ocupado.

- Sólo una pregunta, ¿dónde consigo información para modificar mi robot?

- ¿Tenés una Terminal?

- Si, ella me trajo.

- Es muy fácil, primero debés conectar tu terminal al robot y luego preguntar por las opciones; si tenés alguna duda, no dudes en mirar en las paredes - y atravesando con su mano derecha la pared sacó un manojo de datos - tomá, con esto podés empezar.

- ¿Cómo lo hacés?

- Sólo metés la mano, y buscás. ¡Adiós, me voy!

- Ad... - Y desapareció.

Me senté en el suelo, estaba tibio. Tenía un manojo de papeles bastante grande, 837 páginas. No tenía tiempo, según el reloj eran las 9 de la noche, pronto mi madre me desconectaría de la burbuja; ¡maldita cena familiar!

Dos años atrás, cuando me regalaron mi primer burbuja - esta era mi sexta - me la pasaba adentro corriendo por hermosas llanuras soleadas, buceando bajo el océano sideral; y lo mejor: explorando la galaxia.

Pero mi madre, que no esta acostumbrada a 'esos asuntos de la modernidad' jamás lo entendió. Ella es de otra época, no puede comprender lo divertido que es pasarse el día en 'la ola', simplemente, flotando. Yo siempre le dije: 'tenés mucho problema con la virtualidad, pero te la pasas arriba de tu robot sin hacer más'.

La burbuja la trajeron los Nononitos, del planeta Pono; una raza por demás inteligente. Cuando la probé por primera vez, aluciné: era una nueva concepción de realidad alternativa.

Al encenderce, el cuerpo comienza a flotar, situándolo entre el techo y el suelo, justo en el medio. Al segundo los ojos se cierran y se entra.

El sueño comienza, uno ya se encuentra conectado... así como otros miles de miles de billones de seres en el universo. Al ingresar, todo conocimiento personal se añade de forma automática a la gran base, dando la posibilidad de poder conocer y estudiar a todo ser en el universo, así cómo de tener acceso a casi toda la información galáctica existente; y digo casi, porque también existe el KKjhgg, pero los humanos no lo podemos usar, no siendo humanos.

- ¡¡QUÉ APAGUES!!

- ¡Mamá casi pierdo la información, estaba llendo!

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Y me leí el manual, 837 páginas y 6 renglones. Eran los conceptos básicos, desde cómo conectar la terminal a mi robot, hasta cómo hacer modificaciones sencillas en el comportamiento principal. No veía la hora de ponerme a jugar con mis nuevos conocimientos, pero mi semana había estado tan agitada con los entrenamientos, que apenas casi me hacía tiempo para prender la burbuja: y me encantaba caminar por otros mundos.

Mañana comenzaba mi feria de aprendizaje, tenía 15 días de ocio y entretenimiento y...

- Marco, despierta, son las 8:30, Marco, despierta, son las 8:30, Marco, despierta, son las 8:30.

- Marco, despierta, son las 8:30, Marco, despierta, son las 8:30, despierta, son las 8:30.

- ¡AAAAAAAAAAAAAHHHHHH!

- Buenos días Terminal.

- Hola Marco.

- Crear conexión con Nd88, aka Marga. - Primero debía conectarme...

- Conectado.

- Kamila, ¿podés decirme que sabés acerca de Marga?

- Nombre de pila, Marga; tipo, Robot hija del modelo AJHGA6, encendida hace 14 años, estado general óptimo, sin averías.

- Por favor, necesito acceso a la configuración.

- No tenés permisos.

- ¿Por qué?

- Permisos insuficientes.

- Gracias.


Lo había olvidado, estaba bien claro escrito, probablemente subrayado.


- Hola Marga.

- Hola Marco.

- Necesito conectarme desde la Terminal, a ti. ¿Podés darme permisos?

- Ahora tenés permisos.

- Gracias, ahora te desconectaré nuevamente, perdón.

- No te preocupes, apagado general en 5 segundos, 4, 3...


Volví a la terminal.

- Kamila, necesito conexión con Marga.

- Tenés conexión.

- Por favor, necesito entrar a la configuración.

- ¿Deseas configurar algo en especial?

- Conductas.

- ¿Algún tipo de conducta?

- Despertar.

- No existe esa conducta, ¿qué tipo de conducta buscas?

- Despertador, ¡despertar!, ¡¡acción!!

- Configuración encontrada, despertador. ¿Qué deseas modificar?

- Métodos.

- El método predeterminado es acercarse y comenzar a gritar: Marco, despierta, son las 8:30. Se sube el ritmo de voz, hasta volverse intenso.

- Gracias, deseo modificarlo, las nuevas instrucciones son: Buscar ropas y abrigos perfectos para el día y ocación, acercarse y vestir al propietario. Luego levantarlo, y conectarlo a la burbuja. - Me sonreí al terminar estas últimas palabras, era perfecto.

- Modificación exitosa.

- Cierro, chau.


Esa noche me costó dormirme, pero a las 8 de la mañana perdí el sueño. Quería saber si había funcionado, ¿habría cometido algún error? Debía esperar. Media hora más. Cerré los ojos.


- Maaaarco.

- ¿Qué pasa?

- Perdoname si es que estabas ocupado, pero hace tres días que no almorzás conmigo.

- ¿Eghh? - Casi me caigo al suelo. ¡Tres días!

- Bajá, te espero en la mesa.


Habían pasado tres días, tres días desde lo último que recuerdo. ¿Por qué no desperté al entrar a la burbuja? ¿Qué pasó en todo ese tiempo? Tenía mucho hambre, mi estomago crujía.

Me senté a la mesa y almorcé rápido.


Rinnnggggggggg. Rinnnggggggggg. Rinnnggggggggg.


- Tu novia Marco.

- ¡Luna, amor!

- Hola Marco, me di una vuelta.

- Pasá.

- Me tenías olvidada. ¿ya no te acordás de mi?

- Vení, tengo algo que mostrarte.


- ¿De dónde la sacaste?

- La encontré en la calle.

- Seguro era de alguien.

- No, estaba desconfigurada. Anoche modifiqué a mi Marga.

- ¿Qué hiciste qué?

- La modifiqué, ahora ya no me despierta como antes, ¿recordás?

- Si.

- Cambié sus opciones con la Terminal para que me vista, y luego me lleve a la Burbuja.

- ¿Así dormido?

- Si.

- Te felicito.

- No, pero, algo pasó, eran las 8 de la mañana, hace dos días...

- Marco amor, perdoname pero estaba con las chicas y...

- Te vas.

- Me voy.

- Te odio.


Y la tuve que alcanzar corriendo:

- Si. Yo también te amo.


Entré en mi cuarto y me senté. De pronto todo comenzó a girar, y no sé si la presión pero...


- Deberías ver el mundo de vez en cuando. - Dijo mi madre mientras me desconectaba de la Burbuja.

- Gracias Mamá.

- Veo que madurás.


No le respondí, fui corriendo a buscar la Terminal, debía revertir los cambios en el Robot. Quedarme dormido en la Burbuja no parecía ser algo sano.

Habían pasado otros dos días nuevamente, me habría desmayado y luego el robot me ingresó nuevamente a la virtualidad. No le conté nada a mi madre, no lo entendería.


Entré a la Terminal, y devolví a Marga su antiguo despertador.


Mi corazón latía bien fuerte; todo se volvió eternamente molesto y pesado, hacía calor, todo se fue para abajo.

- Marco, despierta, son las 8:30, Marco, despierta, son las 8:30, Marco, despierta, son las 8:30.

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Me conecté a la sala, ese día estaba lleno de gente. Parecía explotar de tal cantidad. Comencé a recorrer, me gustaba observarlos moverse, en filas, por los aires, volando y corriendo, saltando y gritando. Era un hormiguero, y yo era parte de él.

Alguien se posó a mi lado.

- Nunca te he visto por aquí, soy Kok, y tenés algo que me pertenece. -Lucía una capa amarilla, botas doradas y guantes rosas; su cara era invisible, su voz aniñada.

- Hola Kok.