miércoles, 28 de febrero de 2007

La vencida

Nadie sabía acerca de la existencia del extraño personaje que había aparecido en mi vida durante aquel cumpleaño de abril, y era mejor así, no todos podrían entenderlo. Con el pasar del tiempo había meditado mucho acerca de él, y con poco éxito intenté buscarlo.
Pasados 4 meses desde aquella vez, presentía que no volvería a verlo jamás, sin embargo estaba equivocado.

Cierta noche, al volver del supermercado, lo vi. En principio me costó reconocerlo, tenía el pelo más corto, se había pintado una linea azul que cubría sus ojos y algo de su nariz; había crecido.
Él estaba sentado en la vereda, fumando un cigarrillo en soledad.

"¡Buen hombre!", me gritó.
No le respondí; pasé junto a él sin siquiera mirarlo, con toda la indiferencia que era capaz de mostrar, me sentía cruelmente ofendido.

"He venido para cumplir la promesa que os he hecho, mi muy querido amigo", murmuró artificialmente. Me detuve en seco. Me volví y le dije que lo escucharía.

"Estuve muy ocupado con algunos asuntos importantes, pero nunca olvido a quien me ha hecho un favor, ¡oh no!
Me presento, mi nombre es Marco Antonio; podrás llamarme Marc, como prefieras. ¿Alguna pregunta?"

Me senté junto a él, para meditar lo oído; tras una breve pausa le dije mi nombre, Lautaro, y tras aceptar gustosamente su ayuda me dijo:

"Te veré acá, mañana a las 5, ¡dulces sueños!"

4 comentarios:

María dijo...

mark, me encanta que escribas, así que...me engancharé, sin dudas, a tus letras.

rodrigo dijo...

te zarpás marcos te ZARPÁS

María dijo...

VIva el Ché Marco

Anónimo dijo...

Ahhhh, ya entendí! Era Marc Anthony!!! :-P