miércoles, 8 de septiembre de 2010

INTERGALACTICO

- Dra. Jones, presentarse en Información. Dra. Jones... - la señorita de informes estaba histerica, su voz sacaba chispas y daba miedo.

Jones Romina Marchelli vestía de un coqueto uniforme, más largo de lo usual, escotado sin mostrar, sutil sin aparentar. Emanaba pureza, ya sea por su blanco inmáculado, o por su cara angelical, pero las chispas que brotaban de sus ojos en ese momento recordaban al mismisimo Diablo.

- ¿A QUÉ VIENE TANTO BARULLO? - gritó con furia, sin pestañear, cara a cara con la recepcionista. Esta ni se inmutó.
- Ella desea hablar con usted - murmuró señalando a una pequeña jovencita sentada en un banco color crema.

La Dra. giró en redondo y se le avalanzó, con una sonrisa de oreja a oreja le preguntó:
- ¿Qué es lo que deseas chiquita? - preguntó ofreciendole un caramelo.
- Gracias, pero no se me permite ingerir alimentos. - respondió la niña.
- ¿Dónde están tus padres?
- Ellos no viven acá.
- Contame, ¿qué te trae a mi? - giró su cabeza, observó a la recepcionista, la cual levantó sus hombros en gesto de incertidumbre.

La niña, la cual ni se había movido de su asiento, extendió su mano y tocó el delantal de la Dra., esta tembló, tomó del brazo a la niña y la llevó a una oficina adyacente, pequeña y sin ventanas, el ventilador giraba en silencio.

- ¿Cómo me encontraron?
- Jiiiiiiiix puede encontrar a cualquiera, bien lo sabés.
- ¡Si! pero ¿por qué a mi?
- Te necesitamos.
- ¿Por qué? - Jones palideció.
- Alguien tiene que reparar el asunto de los Machilotocos que aparecieron en la estación Chupalitos. Hace 6 días 500 intergalacticos colectivos han desaparecido.
- ¿¡QUÉ!? - gritó.
- Tiene que ser ahora, debemos marcharnos.
- Tengo responsabilidades acá, no puedo marcharme así sin más... - jones no terminó de hablar, y ya se encontraban ambas en la Estación.

La Dra. no dejaba de temblar, el Chupalitos era la estación más habitada de todo el sistema Asolar, y sin embargo era el lugar más frio que Jones haya pisado jamás.

- Necesito saber exactamente qué es lo que sucede y qué rol juego en todo esto. - suplicó la Dra.
- No te diré nada nuevo, pero un poco de historia nunca está de más. Bien recordarás cuando aquellos 4 millones de terricolas aparecieron en la estación Alelé.
- La vieja historia de Colón. La recuerdo muy bien, tengo un doctorado en el asunto. Cuando los Españoles invadieron sus tierras, descubrieron que allí abundaba un mineral de lo más valioso, el Oro. Masacraron a miles, los usurparon y maltrataron. En su desesperación, los indígenas descubrieron un método por el cuál salían despedidos del espectro. Si mal no recuerdo, el primero fue Guauugua, quien divulgó la técnica entre su pueblo. Pero algo salió mal, y el paraiso del cual Guauugua profetizaba no era más que la vieja estación Alelé, en la que vivían cientos de Jarones.
- No, no eran Jarones, eran Haaaarabones. - La Dra. Jones asintió, complacida. - Y no se gustaron, quizá por la aparienciade los Haaaarabones, bien sabés lo desagradable que pueden parecer a seres desacostumbrados. El resto es historia, los terricolas masacraron a toda la estación, y vivieron por los siglos de los siglos en paz. Nosotros no intervenimos, los educamos y enseñamos, y resultaron ser muy comprensivos. Años lloraron la desgracia con los Haaaarabones, ellos no querían...
- Pero lo hicieron.
- Si, pero eran ignorantes.
- Lo sé.
- Y luego apareció Xao.
- El malo.
- Claro.
- Y tuvo muchos adeptos.
- Tantisimos.
- Y colonizaron otra estación.
- La Vujia.
- Si.
- Masacraron a todo ser viviente, y nosotros los dejamos, no intervenimos.
- Porque sabemos que pueden cambiar.
- Cambiarán.
- ¿Pero?
- Hace 6 días ingresaron a la Estación Chupalitos. Y como bien sabés, nadie debe acercarse a Chupalitos, es el albergue transicional más grande jamás creado y se expande día a dia. Cuatro mil billones de seres lo habitan, ciento cincuenta mil millones usan la estación a diario para retornar a sus hogares.
- Y los terricolas atacaron.
- Si.
- ¿No pudieron detenerlos? - preguntó la Dra., no sin dejar de mirar alrededor, quizá en busca de algún furioso terricola invasor.
- No podemos detenerlos.

martes, 7 de septiembre de 2010

El que busca

Desde aquel día de la plaza, donde la vi sentada al sol junto a las hamacas, no me la pude quitar de la cabeza. Maldito de mi por no haberle dicho nada, al menos un 'qué lindas hamacas', o cualquier cosa, romper el hielo. Pero no, el muy de mi se quedó calladito e hizo como si nada.

Gritando por dentro: SOS UN PELOTUDO, me fui a dormir.

Pasaron varios días, pero no muchos. Más de 3 y menos de 6. En ese entonces estaba yo en una gran convensión artística; de esas que no se ven todos los días, pero de las que se frecuentan al tan-tan. Al principio todo era risas y emoción, canción tras canción, oración sin eroción; hasta que de pronto y muy de repente, ¡ahí estaba! ¡oh! mis plegarias habían sido oidas, ¡Dios existe y creo en Alá!

Sin embargo, no podía acercame, oh, en lo absoluto. Mi humor era de perro mojado, y mi risa parecía la de un payaso que perdió sus zapatos. ¿Podría acaso acercame y hecharlo todo a perder por la carencia deslumbrante de mi yo atrapante? ¡Oh, el gran dilema! Y meditación tras meditación, ya estaba yo otra vez en mi rincón, sólo y sin mi canción.

Ay ay

Pero esto no podia terminar asi. El destino es caprichoso, y a veces te agarra con sus garras de oso, pero a veces...

Hola - ¡Siiiiiiiiiiii! - pensé por dentro, - ¡conozco esa vos! Era la de mi imaginación.
Y mientras meditaba acerca de mis pensamientos inconvexos, ahí estaba, Ella en su camión.

Mi humor estaba, mi pelo... parecía estar ahí, y pese a que no me había lavado los dientes en los últimos tres días y mis uñas estaban más negras que estas las letras, me le avalancé:

- A vos te buscaba - le mencioné, del modo más sensual que me salió.
- ¿A mi? - me observó perspicaz.
- A ti. - repliqué sin más.
- ¿Y por qué así? - preguntó sin ton ni son.
- Porque si que si de si. - le dije sin pensar.
- ¡Ah! - respondió, y su cara fria se tornó.
- Oh - tantee
- Pero...
- Si, ya sé.
- ¿qué? - me preguntó.
- Oh, nada. ¿Vamos a tomar algo? - le sonreí
- Dale.