- Dra. Jones, presentarse en Información. Dra. Jones... - la señorita de informes estaba histerica, su voz sacaba chispas y daba miedo.
Jones Romina Marchelli vestía de un coqueto uniforme, más largo de lo usual, escotado sin mostrar, sutil sin aparentar. Emanaba pureza, ya sea por su blanco inmáculado, o por su cara angelical, pero las chispas que brotaban de sus ojos en ese momento recordaban al mismisimo Diablo.
- ¿A QUÉ VIENE TANTO BARULLO? - gritó con furia, sin pestañear, cara a cara con la recepcionista. Esta ni se inmutó.
- Ella desea hablar con usted - murmuró señalando a una pequeña jovencita sentada en un banco color crema.
La Dra. giró en redondo y se le avalanzó, con una sonrisa de oreja a oreja le preguntó:
- ¿Qué es lo que deseas chiquita? - preguntó ofreciendole un caramelo.
- Gracias, pero no se me permite ingerir alimentos. - respondió la niña.
- ¿Dónde están tus padres?
- Ellos no viven acá.
- Contame, ¿qué te trae a mi? - giró su cabeza, observó a la recepcionista, la cual levantó sus hombros en gesto de incertidumbre.
La niña, la cual ni se había movido de su asiento, extendió su mano y tocó el delantal de la Dra., esta tembló, tomó del brazo a la niña y la llevó a una oficina adyacente, pequeña y sin ventanas, el ventilador giraba en silencio.
- ¿Cómo me encontraron?
- Jiiiiiiiix puede encontrar a cualquiera, bien lo sabés.
- ¡Si! pero ¿por qué a mi?
- Te necesitamos.
- ¿Por qué? - Jones palideció.
- Alguien tiene que reparar el asunto de los Machilotocos que aparecieron en la estación Chupalitos. Hace 6 días 500 intergalacticos colectivos han desaparecido.
- ¿¡QUÉ!? - gritó.
- Tiene que ser ahora, debemos marcharnos.
- Tengo responsabilidades acá, no puedo marcharme así sin más... - jones no terminó de hablar, y ya se encontraban ambas en la Estación.
La Dra. no dejaba de temblar, el Chupalitos era la estación más habitada de todo el sistema Asolar, y sin embargo era el lugar más frio que Jones haya pisado jamás.
- Necesito saber exactamente qué es lo que sucede y qué rol juego en todo esto. - suplicó la Dra.
- No te diré nada nuevo, pero un poco de historia nunca está de más. Bien recordarás cuando aquellos 4 millones de terricolas aparecieron en la estación Alelé.
- La vieja historia de Colón. La recuerdo muy bien, tengo un doctorado en el asunto. Cuando los Españoles invadieron sus tierras, descubrieron que allí abundaba un mineral de lo más valioso, el Oro. Masacraron a miles, los usurparon y maltrataron. En su desesperación, los indígenas descubrieron un método por el cuál salían despedidos del espectro. Si mal no recuerdo, el primero fue Guauugua, quien divulgó la técnica entre su pueblo. Pero algo salió mal, y el paraiso del cual Guauugua profetizaba no era más que la vieja estación Alelé, en la que vivían cientos de Jarones.
- No, no eran Jarones, eran Haaaarabones. - La Dra. Jones asintió, complacida. - Y no se gustaron, quizá por la aparienciade los Haaaarabones, bien sabés lo desagradable que pueden parecer a seres desacostumbrados. El resto es historia, los terricolas masacraron a toda la estación, y vivieron por los siglos de los siglos en paz. Nosotros no intervenimos, los educamos y enseñamos, y resultaron ser muy comprensivos. Años lloraron la desgracia con los Haaaarabones, ellos no querían...
- Pero lo hicieron.
- Si, pero eran ignorantes.
- Lo sé.
- Y luego apareció Xao.
- El malo.
- Claro.
- Y tuvo muchos adeptos.
- Tantisimos.
- Y colonizaron otra estación.
- La Vujia.
- Si.
- Masacraron a todo ser viviente, y nosotros los dejamos, no intervenimos.
- Porque sabemos que pueden cambiar.
- Cambiarán.
- ¿Pero?
- Hace 6 días ingresaron a la Estación Chupalitos. Y como bien sabés, nadie debe acercarse a Chupalitos, es el albergue transicional más grande jamás creado y se expande día a dia. Cuatro mil billones de seres lo habitan, ciento cincuenta mil millones usan la estación a diario para retornar a sus hogares.
- Y los terricolas atacaron.
- Si.
- ¿No pudieron detenerlos? - preguntó la Dra., no sin dejar de mirar alrededor, quizá en busca de algún furioso terricola invasor.
- No podemos detenerlos.
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