lunes, 26 de marzo de 2007

Amor

Sentirse olvidado por el mundo es trágico, pero más trágico aún es olvidar la sensación que trae el mundo. Así me sentía yo, como quién cree entender todo, y a su vez nada.
Mi vergüenza contenida había estallado en risas aquella noche, en aquél lugar, aquél día. Esa chica, de peculiares ropas, de ausencia de sonrisas, habiase convertido en la atracción principal para mis pensares diarios. Poco entendía yo de como reaccionar, por lo que no reaccioné.

Cuando Marco terminó de escuchar la historia, musitó: "Algo habrá que hacer..." para luego preguntar: "¿nunca la viste reír?".

1 comentario:

María dijo...

genial...pero más que amor parece un flechazo...espero que no duela demasiado.