lunes, 5 de marzo de 2007

Un día más

Intentar entender la vida no es prioridad, si lo es, en cambio, disfrutarla. Solía repetirme eso una y otra vez, pero, ¿cómo abstenerme de hacer preguntas?
Recuerdo muy bien el día que intentó demostrarme el hecho de que hasta el más forajido poseía un corazón conmovible. Se había acercado a un policía; bajo, regordete, de mirada hosca y sombría, tenía los pelos negros como el cielo en un solitario desierto azul. Era de esos tipos con los cuales uno no desearía tener problema alguno.
Le había advertido que no lo haga, que le creía, pero sin embargo caminó muy decidido, mientras yo lo miraba, de lejos. Se situó a un paso del mismísimo oficial, le dijo unas palabras, apoyó su mano sobre su hombro, y volvió hacia mi, con una sonrisa que bien podría atribuirsele a un chicuelo de 6 años tras cometer alguna travesura.
Le dije que su truco no había surtido efecto alguno, tras lo cual insistió que continuase mirando. A continuación mis ojos vieron cómo ese señor, de unos 40 años de edad, se largó a llanto tendido sin razón alguna ni por qué. Al cabo de unos 5 minutos, desenfundó su revolver y se disparó.

7 comentarios:

Anónimo dijo...

0-o

Anónimo dijo...

mmm.no esta bueno,como algun otro.
(:

rodrigo dijo...

un sentimentalismo interesante,
te pegó ilusiones XD

María dijo...

daurigu cxiam... mi gxuas cxiujn literojn...mi kaj aliaj, certe.
la fotoj ankaux belegas,,, gratuloj al la fotisto ;)

Anónimo dijo...

me gusta mucho la frase que abre el texto. es una de esas cosas que se tienen que repetir muchas veces para aprenderlas y aprehenderlas(no sé si se escribe así)también

un beso marco

Dana dijo...

no entendí tu otro blog..!. juliet me dijo que vos escribís estos cuentos, me gustan!. Bueno, un beso

Urs' dijo...

Un poquillo cruel el chaval este.