Tomé un cuchillo y me le avalancé, la sostuve bien firme, ella estaba helada, paralizada y muy flácida. Yo comencé: zgrzgrzgrzgrzgr, sonaba el cerruchar.
Agarré un poco de Nesquik, y lo mantuve cerca. Luego busqué un vaso y una cuchara. Sujeté el sachet y me serví.
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