Luego de una vaga inspiración soleada, bajo un cuadro de luz solar, intentamos reflejar dos siluetas interactuando: por un lado, la atracción; por el otro, el atraido. Disfrutenlo : )
domingo, 2 de septiembre de 2007
viernes, 24 de agosto de 2007
Una frase
Anoche miraba una pelicula de Scola, precisamente: Una giornata particolare. Particularmente, el film no me pareció una gran maravilla de los mil mundos, un poco denso, por cierto; pero observable. No comenzaré a hablar de cine, me remitiré a los hechos:
En cierta escena de la pelicula, el protagonista pronuncia esta frase:
"Se puede llorar sólo, pero para reir: se necesitan dos"
Comencé a analizarla, a buscarle la vuelta, pero en extremo ¡era cierta! Uno puede reir sólo, puede llorar a carcajadas. Es cierto, es probable. Pero, en la practica, ¿nos reimos en soledad?
Y ¿en qué deriva esto? en millares de cosas, desde el amor, a la muerte. La principal base de cualquier relación amorosa, ¿no es, acaso, la risa?
Domina los sentidos, y dominarás al mundo.
En cierta escena de la pelicula, el protagonista pronuncia esta frase:
"Se puede llorar sólo, pero para reir: se necesitan dos"
Comencé a analizarla, a buscarle la vuelta, pero en extremo ¡era cierta! Uno puede reir sólo, puede llorar a carcajadas. Es cierto, es probable. Pero, en la practica, ¿nos reimos en soledad?
Y ¿en qué deriva esto? en millares de cosas, desde el amor, a la muerte. La principal base de cualquier relación amorosa, ¿no es, acaso, la risa?
Domina los sentidos, y dominarás al mundo.
Perdón por la tardanza
He aquí el simplón motivo de mi desaparición: Me harté del jodido blog. No por como es en si mismo, ni por nada referente a él, sino más bien por el tema a tratar. Quizá sea por eso, o quizá, ¡quién sabe! La gente está tan loca que, ¿Les sorprendería que haya dejado de escribir así sin más?Bueno, si, volví; pero quiero aclarar, ante todo, que no he vuelto para continuar con el tema anterior. ¡Oh, no no! Si desean saber el final de aquella historia, se las puedo resumir, si si:
El chicuelo se suicida al enterarse que el otro protagonista se había acostado con su novia.
¿Desilusión? Oh, espero que no; detesto ver a la gente desilucionada, ponen una cara... mmm, ¿cómo resumirla literalmente? Ains, ¡si! Ponen cara de perro baldeado con agua helada un caluroso día de verano.
En fin, volveré a retomarlo; desde ahora en más, tratará sobre cualquier pensamiento que surja en mi inconsciente y se reproduzca en mis dedos.
martes, 27 de marzo de 2007
Segunda parte
Con devoción y paciencia me había instruido acerca de que hacer ante tal menester catastrófico, sus palabras parecían sencillas; pero, ante cada punto, lo detenía exclamando que nada era tan simple. Él se limitaba a sonreír amablemente, observandome con aquella mirada reservada para casos excepcionales.Tenía un mapa y tenía un plan, y también tenía un maldito papel con instrucciones, sólo me faltaba autoestima:
"Mi muy querido, ¿para qué necesitas eso? El autoestima no es más que un juego mental. Es muy simple, cree y concientizate que sos la persona más bella del mundo, que a todos les interesa tus palabras y todas esas cosas... y voilá, tu autoestima será tan grande como el tumor cerebral de aquella rata de laboratorio." exclamó, mientras señalaba con su dedo indice a un mamífero muy grande que corría hacia las alcantarillas del laboratorio Roche.
Era demasiado cierto, esa era la clave, pero ¿cómo transformar mi propio ser? ¿valía la pena intentar cambiar por alguien a quien nunca había visto reír?
"Nadie vale la pena, hasta que vale la pena; pero entonces, ya es demasiado tarde", sus palabras aturdían mi conciencia, algo agitada y confundida. Me acurruqué en mi sillón, y observando la luna llena, me dormí.
El día pactado había llegado, era el momento de la acción. Sabía dónde estaría ella, él me lo había dicho, sabía a que hora llegaría y qué haría. "Todo ha de resultar como una película", Marco había insistido una y otra vez en ese punto, en el que apoyaba todo su plan, tan meticulosamente elaborado y meditado. Yo tenía fé en él, nunca me había descepcionado.
Ella salió del cine de la mano de un muchacho algo apuesto. Ambos estaban serios. Yo esperaba sentado, en el suelo, junto a una pared, escondido y esperando mi momento para entrar en acción. Las instrucciones decían: "Esperar en la pared, sentado, y acercarse cuando ella comience a llorar".
El tiempo se sucedía, personaje extraño y muchacha amada se encontraban sentados en una mesa, frente a las salas de cine, charlando muy a gusto.
Suena un celular, el chico extraño atiende, corta, le dice algo a ella y sale corriendo de la escena. Ella comienza a llorar. Me acerco, colorado y pálido a la vez, cualquiera podría asegurar que mantenía mi color natural. Susurro las palabras previstas en su oído, tan bello y tibio; ella ríe y me observa. Se enjuaga las lágrimas y se cierra el telón.
"Mi muy querido, ¿para qué necesitas eso? El autoestima no es más que un juego mental. Es muy simple, cree y concientizate que sos la persona más bella del mundo, que a todos les interesa tus palabras y todas esas cosas... y voilá, tu autoestima será tan grande como el tumor cerebral de aquella rata de laboratorio." exclamó, mientras señalaba con su dedo indice a un mamífero muy grande que corría hacia las alcantarillas del laboratorio Roche.
Era demasiado cierto, esa era la clave, pero ¿cómo transformar mi propio ser? ¿valía la pena intentar cambiar por alguien a quien nunca había visto reír?
"Nadie vale la pena, hasta que vale la pena; pero entonces, ya es demasiado tarde", sus palabras aturdían mi conciencia, algo agitada y confundida. Me acurruqué en mi sillón, y observando la luna llena, me dormí.
El día pactado había llegado, era el momento de la acción. Sabía dónde estaría ella, él me lo había dicho, sabía a que hora llegaría y qué haría. "Todo ha de resultar como una película", Marco había insistido una y otra vez en ese punto, en el que apoyaba todo su plan, tan meticulosamente elaborado y meditado. Yo tenía fé en él, nunca me había descepcionado.
Ella salió del cine de la mano de un muchacho algo apuesto. Ambos estaban serios. Yo esperaba sentado, en el suelo, junto a una pared, escondido y esperando mi momento para entrar en acción. Las instrucciones decían: "Esperar en la pared, sentado, y acercarse cuando ella comience a llorar".
El tiempo se sucedía, personaje extraño y muchacha amada se encontraban sentados en una mesa, frente a las salas de cine, charlando muy a gusto.
Suena un celular, el chico extraño atiende, corta, le dice algo a ella y sale corriendo de la escena. Ella comienza a llorar. Me acerco, colorado y pálido a la vez, cualquiera podría asegurar que mantenía mi color natural. Susurro las palabras previstas en su oído, tan bello y tibio; ella ríe y me observa. Se enjuaga las lágrimas y se cierra el telón.
lunes, 26 de marzo de 2007
Amor
Sentirse olvidado por el mundo es trágico, pero más trágico aún es olvidar la sensación que trae el mundo. Así me sentía yo, como quién cree entender todo, y a su vez nada.Mi vergüenza contenida había estallado en risas aquella noche, en aquél lugar, aquél día. Esa chica, de peculiares ropas, de ausencia de sonrisas, habiase convertido en la atracción principal para mis pensares diarios. Poco entendía yo de como reaccionar, por lo que no reaccioné.
Cuando Marco terminó de escuchar la historia, musitó: "Algo habrá que hacer..." para luego preguntar: "¿nunca la viste reír?".
Cuando Marco terminó de escuchar la historia, musitó: "Algo habrá que hacer..." para luego preguntar: "¿nunca la viste reír?".
jueves, 15 de marzo de 2007
Zqwert
Tras intentar entender por qué lo había hecho, me dijo:"Todo en el mundo tiene una explicación, en general todos tienden a intentar entenderlo del modo más complejo, cuando muchas veces la respuesta se haya en lo más simple y jamás pensado. Si escondo este pedazo de papel en la casa, ¿dónde lo buscarías? ¿cuánto tiempo podrías tardar para darte cuenta que lo pegué en la heladera? ¿1 día, 2...?, ¿nunca?; ¿por qué todos tienden a buscar las respuestas en los recovecos más complejos y misteriosos?"
Había logrado hacerme llorar, sentía que todo había sido mi culpa, que... pero no. Lo sucedido no era ni más ni menos que otra ilusión. Marco sabía que ello sucedería, lo intuía, lo veía, lo presentía, y lo único que hizo fue, ni más ni menos, preguntarle una dirección.
¿Cómo lo sabía? Nunca quise saberlo.
lunes, 5 de marzo de 2007
Un día más
Recuerdo muy bien el día que intentó demostrarme el hecho de que hasta el más forajido poseía un corazón conmovible. Se había acercado a un policía; bajo, regordete, de mirada hosca y sombría, tenía los pelos negros como el cielo en un solitario desierto azul. Era de esos tipos con los cuales uno no desearía tener problema alguno.
Le había advertido que no lo haga, que le creía, pero sin embargo caminó muy decidido, mientras yo lo miraba, de lejos. Se situó a un paso del mismísimo oficial, le dijo unas palabras, apoyó su mano sobre su hombro, y volvió hacia mi, con una sonrisa que bien podría atribuirsele a un chicuelo de 6 años tras cometer alguna travesura.
Le dije que su truco no había surtido efecto alguno, tras lo cual insistió que continuase mirando. A continuación mis ojos vieron cómo ese señor, de unos 40 años de edad, se largó a llanto tendido sin razón alguna ni por qué. Al cabo de unos 5 minutos, desenfundó su revolver y se disparó.
Le había advertido que no lo haga, que le creía, pero sin embargo caminó muy decidido, mientras yo lo miraba, de lejos. Se situó a un paso del mismísimo oficial, le dijo unas palabras, apoyó su mano sobre su hombro, y volvió hacia mi, con una sonrisa que bien podría atribuirsele a un chicuelo de 6 años tras cometer alguna travesura.
Le dije que su truco no había surtido efecto alguno, tras lo cual insistió que continuase mirando. A continuación mis ojos vieron cómo ese señor, de unos 40 años de edad, se largó a llanto tendido sin razón alguna ni por qué. Al cabo de unos 5 minutos, desenfundó su revolver y se disparó.
jueves, 1 de marzo de 2007
Ilusiones
"¿Has leído el libro que te regalé?", me preguntó luego de un incómodo silencio. Le dije que si, que me había gustado pero que no era más que un cuento de ficción.Comenzó a reírse, encendió un cigarrillo y sacó de su morral aquél libro: Ilusiones de Richard Bach. Su ejemplar era mucho más feo que el mio, parecía haber pasado por cientos de manos antes de llegar a él y, sin embargo, mantenía esa pulcritud que sólo poseían los libros recién comprados. Leyó en voz alta la contratapa:
¿Qué haríais -preguntó el maestro a la concurrencia- si Dios os hablara directamente a la cara y os dijera: "Os Ordeno Que Seáis Felices En El Mundo Mientras Viváis?"
Su voz había sonado más imponente que de costumbre. "¿Acaso no comprendés el mensaje?", me preguntó jocosamente, a la vez que acomodaba su negro pelo azabache. Negué con firmeza y sonrió. Tras suspirar con vigor, anunció que debía irse.
Aún recuerdo cómo, al día siguiente, me desperté de un sobresalto: había soñado con Marco, él me miraba desde los cielos, volando como un ave más, y entre risas, me gritaba "¿Aún piensas que es un cuento de ficción?".
¿Qué haríais -preguntó el maestro a la concurrencia- si Dios os hablara directamente a la cara y os dijera: "Os Ordeno Que Seáis Felices En El Mundo Mientras Viváis?"
Su voz había sonado más imponente que de costumbre. "¿Acaso no comprendés el mensaje?", me preguntó jocosamente, a la vez que acomodaba su negro pelo azabache. Negué con firmeza y sonrió. Tras suspirar con vigor, anunció que debía irse.
Aún recuerdo cómo, al día siguiente, me desperté de un sobresalto: había soñado con Marco, él me miraba desde los cielos, volando como un ave más, y entre risas, me gritaba "¿Aún piensas que es un cuento de ficción?".
miércoles, 28 de febrero de 2007
Una tarde con él
"¿Qué me dirías si te dijera que todo lo que te molesta en el mundo puede ser cambiado en un abrir y cerrar de ojos?El día de los libros me comentaste que tu mayor deseo era cambiar, y creo entender cuál es tu problema: estás acomplejado con los complejos de la gente. ¿Para qué cambiar y ser como el resto?, ¿acaso crees que la base de tus problemas se encuentra en aquellos kilos de más, resultado de una dieta alta en Coca-Cola, Mc Donnalds y Papas Fritas?
Mirá a ese señor, si el de allá. ¿Crees que es feliz? No lo es, en lo absoluto. Si, es delgado, su esposa, o la mujer que camina junto a él es muy bella, perfectamente podría ser una modelo de revistas. Su auto, un Mercedez de última generación. ¿Eso es lo que querés, mi querido? ¿Deseás ser como él, o deseás lo que la mayoría desea ser?"
Mirá a ese señor, si el de allá. ¿Crees que es feliz? No lo es, en lo absoluto. Si, es delgado, su esposa, o la mujer que camina junto a él es muy bella, perfectamente podría ser una modelo de revistas. Su auto, un Mercedez de última generación. ¿Eso es lo que querés, mi querido? ¿Deseás ser como él, o deseás lo que la mayoría desea ser?"
La vencida
Nadie sabía acerca de la existencia del extraño personaje que había aparecido en mi vida durante aquel cumpleaño de abril, y era mejor así, no todos podrían entenderlo. Con el pasar del tiempo había meditado mucho acerca de él, y con poco éxito intenté buscarlo.Pasados 4 meses desde aquella vez, presentía que no volvería a verlo jamás, sin embargo estaba equivocado.
Cierta noche, al volver del supermercado, lo vi. En principio me costó reconocerlo, tenía el pelo más corto, se había pintado una linea azul que cubría sus ojos y algo de su nariz; había crecido.
Él estaba sentado en la vereda, fumando un cigarrillo en soledad.
"¡Buen hombre!", me gritó.
No le respondí; pasé junto a él sin siquiera mirarlo, con toda la indiferencia que era capaz de mostrar, me sentía cruelmente ofendido.
"He venido para cumplir la promesa que os he hecho, mi muy querido amigo", murmuró artificialmente. Me detuve en seco. Me volví y le dije que lo escucharía.
"Estuve muy ocupado con algunos asuntos importantes, pero nunca olvido a quien me ha hecho un favor, ¡oh no!
Me presento, mi nombre es Marco Antonio; podrás llamarme Marc, como prefieras. ¿Alguna pregunta?"
Me senté junto a él, para meditar lo oído; tras una breve pausa le dije mi nombre, Lautaro, y tras aceptar gustosamente su ayuda me dijo:
"Te veré acá, mañana a las 5, ¡dulces sueños!"
martes, 27 de febrero de 2007
Catorce años
No todos los días uno cumple catorce años, y no todos los cumpleaños se termina perdido en un shopping; así fue cómo me lo encontré por segunda vez:Al salir de ver aquella gran película de Disney que ya no recuerdo, me topé con que mis padres no me esperaban a la salida y comencé a entrar en pánico; me tranquilicé al sentarme y razonar, su función terminaría dentro de media hora, ya que mi película había sido más corta, por lo cual tenía tiempo para inspeccionar el lugar.
Libros, debía ir a ver los libros, buscar alguno interesante para comprar con mis ahorros de toda la vida; me encantaban los libros de suspenso y acción, los libros de drama y aventura, y los...
Entré al lugar, habían 20 mesas con libros de todo tipo más una gran cantidad de estanterías; curiosamente no mucha gente compraba ese día.
Concentrado en la contra tapa de una novela de Shakespeare, un chico de unos 18 años se me acercó y me dijo: "Buenas noches, Coronel. ¿Aún juega con soldados de juguete?". Quedé pasmado, una gran oleada de recuerdos atravesó mi cerebro de un parpadear a otro y recordé a aquel pirata de antaño.
Timidamente alcé la vista, me costó concebir que alguien me recordara después de tantos años y con solo haberme visto una vez.
"Necesito vuestra ayuda, Coronel" me susurró al oído tras mostrarme un bello libro que había guardado en su mochila; "¿Puede hablar con aquella señora de seguridad que en estos momentos nos está mirando mientras yo termino con unos asuntillos?". Rotundamente le dije que no, en lo absoluto lo ayudaría a cometer fechoría alguna. Me miró fijamente y agregó: "¿Qué es lo qué más desea en el mundo, señorito?". Titubeé, lo observé de arriba hacia abajo y luego hice un gesto para que me mirara.
Yo era una persona algo robusta y tenía graves problemas en el colegio gracias a ello, todos me decían gordo.
Me sonrió y prometió cambiar mi vida a cambio de un favor, hablar con la mujer policía. Acepté sin pensarlo, no a causa de su utópica propuesta, sinó por mi gran deseo de alejarme de aquella persona tan curiosa.
La señora de seguridad no entendió palabra alguna de lo que intentaba decir; era yo una persona tímida en extremo y mi voz vacilaba traicioneramente. Pese a todo, vi como aquel muchacho se marchaba del establecimiento y procedí a hacer lo mismo.
Ya fuera me mostró los tres libros que había comprado y me regaló uno, exigiendome que lo lea ya que lo había elegido especialmente para mi. Le dije que había cumplido mi parte, que ahora le tocaba a él. Sonrió y se marchó.
El comienzo
Poco importa cómo me llame, poco importa cuánto pese o mida, cuánto camine o cuánta agua tome por día; lo que realmente importa, es que no se cómo jodidamente comenzar esto, así que será algo así:Aún recuerdo cómo lo conocí, yo tenía diez años y él quince; caminaba por la vereda vestido de pirata junto a su hermana, ambos con parche y pañuelo y un cofre a sus espaldas. Discutían acerca de la mejor ubicación para dejar el tesoro, y cómo enterrarlo si no traían pala alguna. No les di mucha importancia, absorto como estaba con mis muñequitos de soldados, imaginando una gran guerra en la cual yo era el principal.
Al pasar junto a mi me sonrió, observandome con aquellos dos ojos penetrantes de pirata empedernido. "Buen hombre", recuerdo que me dijo, "¿tiene usted idea acerca de cuál sería el mejor lugar para guardar un tesoro?"; timidamente, negué con mi cabeza y le pregunté: "¿Qué van a hacer?"; "Salvaremos al mundo, mi querido, salvaremos al mundo ¿quieres ser un heroe?", otra vez le dije que no, ya que tenía mucha tarea por hacer.
Así lo conocí, y no lo volví a ver hasta el día de mi catorceavo cumpleaños, pero eso ya es otra historia.
Al pasar junto a mi me sonrió, observandome con aquellos dos ojos penetrantes de pirata empedernido. "Buen hombre", recuerdo que me dijo, "¿tiene usted idea acerca de cuál sería el mejor lugar para guardar un tesoro?"; timidamente, negué con mi cabeza y le pregunté: "¿Qué van a hacer?"; "Salvaremos al mundo, mi querido, salvaremos al mundo ¿quieres ser un heroe?", otra vez le dije que no, ya que tenía mucha tarea por hacer.
Así lo conocí, y no lo volví a ver hasta el día de mi catorceavo cumpleaños, pero eso ya es otra historia.
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