lunes, 13 de diciembre de 2010
Love and the bridge
- Maybe i love the problems. - he replied.
- So it was a problem according to you.
- No - and he said it with a sweet smile.
- You are cute.
- You too, and more...
- Oh, i love you.
- Oh, i love you more.
- Oh fucker, my love is soooooooooooooo bigger than yours.
- I don’t think so. My love is soooooooooooooo big. Only comparable with the universe size.
- Oh, but my love is infinite. Very infinite.
- I would fly only with my love energy because you. - he said. They were in a very beauty bridge, embraced and watching the stars.
- I don’t believe you.
- What?
- That you can fly.
- Let see. - and it was the last word that he said before he jumps.
I'm learning english, so maybe you'll find some errors. Please, correct me : D
domingo, 12 de diciembre de 2010
Just another lucky story, or not?
The second time, he looked very sad, because he spent all his money at the dentist. That night, at a very big party, really drunk, i lost my favorite scarf. That sucks... but let's get back to the story; after a time, he appeared with a bizarre smile. "I've found $300 on the floor", he said.
And then, the never ending story. He found the perfect bike in the street, drugs, more money, a lot of cigarettes, and who knows what else.
- You have a gift, dude - I told him.
- I don't think so - He replied.
- How do you do?
- I look around.
domingo, 14 de noviembre de 2010
lunes, 18 de octubre de 2010
Manual para encontrar objetos perdidos
Diariamente nos cruzamos ante centenares de objetos que han sido olvidados por alguien. Ya sea en la calle, en un café, o en una fiesta, la gente pierde objetos constantemente en el ajetreo de la vida diaria.
Estos son los conceptos básicos para adentrarse al mundo de encontrar objetos perdidos. Ante todo, estos son los pasos básicos necesarios para comenzar:

- Querer encontrarlo. Deseá con todas tus fuerzas encontrarlo, desde el corazón, realmente ¡quiero encontrarlo!.
- Fé. Sentir que ya lo has encontrado, creer fielmente en que algo te encontrarás.
- Perspicacia. Mantente alerta, ten tus ojos bien abiertos y husmea con la mirada en cada pequeño rincón. No dejes pasar algo por alto.
- Observa el piso. Observá el piso constantemente, presta atención a los hojas, ramas, latas de basura, desechos, observalo todo, identifica cada objeto, piensa en su nombre mientras los ves.
- La basura no muerde. Nunca dejes pasar por alto algún basurero. Si te encuentras con un tacho de basura al que no has mirado, retrocede y observa que había. Pero recuerda: ten cuidado de las ratas.

Ya estás listo para comenzar tus andanzas en el increible mundo de encontrar objetos.
¿Qué te encontraste hoy? : )
martes, 5 de octubre de 2010
miércoles, 8 de septiembre de 2010
INTERGALACTICO
Jones Romina Marchelli vestía de un coqueto uniforme, más largo de lo usual, escotado sin mostrar, sutil sin aparentar. Emanaba pureza, ya sea por su blanco inmáculado, o por su cara angelical, pero las chispas que brotaban de sus ojos en ese momento recordaban al mismisimo Diablo.
- ¿A QUÉ VIENE TANTO BARULLO? - gritó con furia, sin pestañear, cara a cara con la recepcionista. Esta ni se inmutó.
- Ella desea hablar con usted - murmuró señalando a una pequeña jovencita sentada en un banco color crema.
La Dra. giró en redondo y se le avalanzó, con una sonrisa de oreja a oreja le preguntó:
- ¿Qué es lo que deseas chiquita? - preguntó ofreciendole un caramelo.
- Gracias, pero no se me permite ingerir alimentos. - respondió la niña.
- ¿Dónde están tus padres?
- Ellos no viven acá.
- Contame, ¿qué te trae a mi? - giró su cabeza, observó a la recepcionista, la cual levantó sus hombros en gesto de incertidumbre.
La niña, la cual ni se había movido de su asiento, extendió su mano y tocó el delantal de la Dra., esta tembló, tomó del brazo a la niña y la llevó a una oficina adyacente, pequeña y sin ventanas, el ventilador giraba en silencio.
- ¿Cómo me encontraron?
- Jiiiiiiiix puede encontrar a cualquiera, bien lo sabés.
- ¡Si! pero ¿por qué a mi?
- Te necesitamos.
- ¿Por qué? - Jones palideció.
- Alguien tiene que reparar el asunto de los Machilotocos que aparecieron en la estación Chupalitos. Hace 6 días 500 intergalacticos colectivos han desaparecido.
- ¿¡QUÉ!? - gritó.
- Tiene que ser ahora, debemos marcharnos.
- Tengo responsabilidades acá, no puedo marcharme así sin más... - jones no terminó de hablar, y ya se encontraban ambas en la Estación.
La Dra. no dejaba de temblar, el Chupalitos era la estación más habitada de todo el sistema Asolar, y sin embargo era el lugar más frio que Jones haya pisado jamás.
- Necesito saber exactamente qué es lo que sucede y qué rol juego en todo esto. - suplicó la Dra.
- No te diré nada nuevo, pero un poco de historia nunca está de más. Bien recordarás cuando aquellos 4 millones de terricolas aparecieron en la estación Alelé.
- La vieja historia de Colón. La recuerdo muy bien, tengo un doctorado en el asunto. Cuando los Españoles invadieron sus tierras, descubrieron que allí abundaba un mineral de lo más valioso, el Oro. Masacraron a miles, los usurparon y maltrataron. En su desesperación, los indígenas descubrieron un método por el cuál salían despedidos del espectro. Si mal no recuerdo, el primero fue Guauugua, quien divulgó la técnica entre su pueblo. Pero algo salió mal, y el paraiso del cual Guauugua profetizaba no era más que la vieja estación Alelé, en la que vivían cientos de Jarones.
- No, no eran Jarones, eran Haaaarabones. - La Dra. Jones asintió, complacida. - Y no se gustaron, quizá por la aparienciade los Haaaarabones, bien sabés lo desagradable que pueden parecer a seres desacostumbrados. El resto es historia, los terricolas masacraron a toda la estación, y vivieron por los siglos de los siglos en paz. Nosotros no intervenimos, los educamos y enseñamos, y resultaron ser muy comprensivos. Años lloraron la desgracia con los Haaaarabones, ellos no querían...
- Pero lo hicieron.
- Si, pero eran ignorantes.
- Lo sé.
- Y luego apareció Xao.
- El malo.
- Claro.
- Y tuvo muchos adeptos.
- Tantisimos.
- Y colonizaron otra estación.
- La Vujia.
- Si.
- Masacraron a todo ser viviente, y nosotros los dejamos, no intervenimos.
- Porque sabemos que pueden cambiar.
- Cambiarán.
- ¿Pero?
- Hace 6 días ingresaron a la Estación Chupalitos. Y como bien sabés, nadie debe acercarse a Chupalitos, es el albergue transicional más grande jamás creado y se expande día a dia. Cuatro mil billones de seres lo habitan, ciento cincuenta mil millones usan la estación a diario para retornar a sus hogares.
- Y los terricolas atacaron.
- Si.
- ¿No pudieron detenerlos? - preguntó la Dra., no sin dejar de mirar alrededor, quizá en busca de algún furioso terricola invasor.
- No podemos detenerlos.
martes, 7 de septiembre de 2010
El que busca
Gritando por dentro: SOS UN PELOTUDO, me fui a dormir.
Pasaron varios días, pero no muchos. Más de 3 y menos de 6. En ese entonces estaba yo en una gran convensión artística; de esas que no se ven todos los días, pero de las que se frecuentan al tan-tan. Al principio todo era risas y emoción, canción tras canción, oración sin eroción; hasta que de pronto y muy de repente, ¡ahí estaba! ¡oh! mis plegarias habían sido oidas, ¡Dios existe y creo en Alá!
Sin embargo, no podía acercame, oh, en lo absoluto. Mi humor era de perro mojado, y mi risa parecía la de un payaso que perdió sus zapatos. ¿Podría acaso acercame y hecharlo todo a perder por la carencia deslumbrante de mi yo atrapante? ¡Oh, el gran dilema! Y meditación tras meditación, ya estaba yo otra vez en mi rincón, sólo y sin mi canción.
Ay ay
Pero esto no podia terminar asi. El destino es caprichoso, y a veces te agarra con sus garras de oso, pero a veces...
Hola - ¡Siiiiiiiiiiii! - pensé por dentro, - ¡conozco esa vos! Era la de mi imaginación.
Y mientras meditaba acerca de mis pensamientos inconvexos, ahí estaba, Ella en su camión.
Mi humor estaba, mi pelo... parecía estar ahí, y pese a que no me había lavado los dientes en los últimos tres días y mis uñas estaban más negras que estas las letras, me le avalancé:
- A vos te buscaba - le mencioné, del modo más sensual que me salió.
- ¿A mi? - me observó perspicaz.
- A ti. - repliqué sin más.
- ¿Y por qué así? - preguntó sin ton ni son.
- Porque si que si de si. - le dije sin pensar.
- ¡Ah! - respondió, y su cara fria se tornó.
- Oh - tantee
- Pero...
- Si, ya sé.
- ¿qué? - me preguntó.
- Oh, nada. ¿Vamos a tomar algo? - le sonreí
- Dale.
jueves, 29 de julio de 2010
Óxido de amor
- Tengo amor óxido, 300 yen, ¿querés?
También conocida como la droga del mal de amores, era la sustancia legal-ilegal que hacía furor entre los ancianos. Yo teníá 63 años y aún me consideraba jovial.
Frasco en mano escapé corriendo.
Cuando llegué a mi lugar, un gran descampado con olor a aserrín y meo de gatos, me entregué al asunto de lleno. Preparé la mezcla en un sintetizador amórfico y englutí el contenido sin meditarlo.
Cientos de millones de pececitos comenzaron a agitarse dentro mio, era como si todas las celulas de mi cuerpo vibraran, bailaran y saltaran del modo más increible. Mis suspiros olían a cientos de enamorados, abstenes, inmersos. Todo era color de rosas, el mundo era maravilloso, hermoso, me amaba y amaba.
Pero el efecto no duró mucho, cuando el sol bajó ya era yo ese vagabundo decrépito y asqueroso, que odiaba a la vida y al mundo entero.
Llegó la noche, y con ella los recuerdos; recordé cada momento de mi experiencia, añoré volver a sentirla, me sentí mal por sentirme como me sentía, quería otra probadita, un poquito más. No pude dormir, cuando amaneció, salí a buscarla, desaforadamente, estaba desesperado, no la encontré.
Pasé cinco días sin dormir, en su busqueda, y por ningún lado aparecía. Se escondía de mi, el destino la alejaba a cada paso.
Impotente, deshauciado, frágil y atontado, me la encontré. Pero esta vez, no me le acerqué.
lunes, 19 de julio de 2010
Corta que te corta
Agarré un poco de Nesquik, y lo mantuve cerca. Luego busqué un vaso y una cuchara. Sujeté el sachet y me serví.
viernes, 16 de julio de 2010
Sin sol
Juan Martín Delgado era un observador del sol.
Los autótrofos son personas que no necesitan ingerir alimentos, ni beber agua, se autosatisfacen mediante otras fuentes de alimentación, como la meditación lunar, el Sharisnak, o simplemente miran al sol. Los primeros grupos aparecieron cerca del 2000, quinientos años más tarde millones de personas vivían de la nada.
Juanma era uno de ellos, jamás había probado bocado alguno.
"Morirás", le dije. No estaba seguro de mis palabras, pero lo veía pálido, amarillo, enfermo y olía mal. Él lo sabía y sabía que yo lo sabia, no me respondió. Le pregunté por qué se sintió engañado por el sol, y me dijo:
"No lo necesito, hace 70 días que no lo miro y aún estoy vivo. No he tomado agua, ni he probado bocado alguno jamás en mi vida y no tengo hambre. Creo que es todo una farsa, realmente no existimos."
jueves, 15 de julio de 2010
El pato, el gato y los zapatos
Iba y venía el desdichado, y el muy pato siempre recordando "Ya es tiempo que cumplas con tu trato, mi querido gato".
Michi-Miau astuto más que peludo, sabía lo que se le venía y le cantaba una canción, hasta que el pato muy confiansudo se olvidaba de la situación.
- Miau-miau - le gritó el ave.
- Mi querido pato - respondió el felino.
- He estado pensando en nuestro trato - comenzó el pato - tengo 9 hijos, y tienen frio y necesitamos los zapatos.
Don gato calló, meditó, y resopló:
- Mi queridisimo, te pagaré. Pero antes de hacerlo, necesito un poco de ayuda. Por favor, mañana por la mañana, enviame a tres de tus hijos.
- Está bien.
Pasaron dos días, y los patitos no regresaban. Al tercero, don gato apareció.
- ¿Dónde están mis hijos? ¿Por qué no han vuelto contigo?
- Oh, ellos están muy a gusto, en los zapatos. Eran tan pesados, y tan acojedores, que decidieron quedarse. Pero todos gritan y gritan, extrañan a sus hermanitos. Mañana por la mañana, enviame al resto de tus hijos, y entre todos intentaremos mudarnos hacía aquí. ¿Por qué no sales del agua, y nos acompañas?
- No puedo Sr. gato, mi señora me necesita, pronto dará más crías, pero enviaré a sus hermanitos.
- ¿Mañana por la mañana?
- Puntual.
Cuando los rayos más finos del sol tocaron el gran lago, 6 patitos corrieron cantando una canción.
El espejo de Camilo
Algunos le hacían muecas, otros reían, y otros le escapaban: ni una miradita le dejaban, al pobre del espejito, que tenía Don Camilo.
Al otro día apareció Mariana, con ojos de enamorada, que se convirtieron en miedo, y terminaron en lágrimas. El espejo se empañó, y el muy atrevido algo le escribió:
"Cambiame los foquitos, por favor"
sábado, 17 de abril de 2010
- ¿Adónde es que va, Mr. Lepisky? - El guardaparques Jhon Mitchells me miró con su mirada preferida, aquella reservada sólo para ocaciones especiales y emergencias.
- Sólo estoy juntando algo de basura Sr.
- ¡De 6 a 10! Recuerde Lepisky, ¡de seis a diez! - y se me quedó mirando fijamente, como si esperase que le respondiera.
Eran las 10 de la mañana y mis intenciones por dejar aquel paraiso eran nulas. Me escabulli en la copa de un arbol, y esperé. Esperé tanto que mis ojos comenzaron a parpadear y parpadear, y parpadear tan pero tan lento, que apenas recordaba si estaba despierto o dormido, hasta que anocheció.
No era mi primera vez, ya en otras ocaciones había jugado tal artimaña, generalmente cuando no estaba nublado. El lugar era perfecto para dormir junto, arriba o debajo de cualquier arbol; era perfecto. El guardia nocturno temía inmiscuirse por el parque, él era un creyente.
La gente hablaba, y hablaba mucho, se decía que desde hace 50 años el parque Gilberth era visitado por seres intraterrestres, y de los de todo tipo. Una señora, Jaanaha Wai había tomado un video con ellos; el asunto recorrió el mundo en un pestañeo, sin embargo la prensa desprestigió el asunto, tratandola como la mentirosa del siglo.
- Hola Mr. Lepisky - una voz surgió de entre unos matorrales, la sangre se me subió a la cabeza, bajó por las venas finitas y se centró en mis pies.
- ¿Quién es usted? ¿Puede salir a la luz por favor?
- Perdone mi apariencia Mr., sin embargo ya estoy en la luz, yo soy la luz. - Lepisky se miró las manos con disimulado interés, estaban rojas y temblaban. Había una gran luz a su alrededor, parecía provenir de un farol, pero no había farol.
- ¿Qué es lo que es usted?
- Soy J43. Si desea mantener su privacidad, simplemente pidemelo y me apagaré.
- ¡Apagate!
Y me quedé a oscuras. Las lunas estaban tapadas por una gran cantidad de nubes azules, y había... dos lunas, una roja y otra azul.
- ¡Preeeeeeeeeeeeendete! - ¡Grité! 6 segundos más tarde podía ver otra vez.
- ¿Teme a la oscuridad Mr.?
- Digame, ¡¿por qué hay dos lunas?! ¿qué es usted?
- Centauro y Alfa, bellas ¿no es así? - la luz parpadeo.
- Creí que sólo una luna existía, y se llamaba Luna.
- Pues verá, hay dos.
- Lo sé, pero no debería.
- Pero es.
- ¿Dónde estoy? - Miré a mi alrededor, no pude ver mucho, los arboles aún seguían en su lugar.
- Está en el parque Mr. ¿quiere que llame a un doctor?
- No es necesario. ¿Dónde está el guardia?
MACME
Habían estado gritando lo mismo toda la mañana, sin intervalos siquiera para meditar. ¡Malditos talibanes!, todo el tiempo la misma rima, inmutable; como la más de las palabras sacras.
María no pegó un ojo, ¡maldito ruido!
La bebé lloraba desde las 5:33 am., hace 6 horas de eso ya. Marta, mi mujer, había salido. No mencionó un porque, tampoco pregunté, consideré poco apropiado inmiscuirme en su privacidad. Antes de ayer peleamos hasta el hartasgo, luego me desperté y no estaba. Dejó una nota sobre la mesa, decía "Antes de que te des cuent". La frase terminaba abruptamente, apenas podía leerse una "a" en el final, pero su rastro era el de un fantasma.
Me dispuse a salir a pasear, estaba asqueado de todo y necesitaba pensar acerca de todo, y por qué había sucedido tan rápido, ¡y si que fue rápido!, tanto que apenas aun no puedo entenderlo.
Dejé precisas instrucciones a los sirvientes para que controlasen de todas las necesidades de María, y me transporté.
Charleana esperaba desnuda.
- Qué rápido te transportás.
- Estaba cansado de estar allí, con la bebé y esos malditos manifestantes...
- ¡Calla! ¡Sabes bien que apoyo al partido! No tenías por qué mencionarlo...
- Perdón... - y la miré con los más grandes y explosivos ojos de gato remilgón. Ella cedió.
- Y bien, ¿por qué me llamaste? ¿qué es eso tan importante que tenés para decirme?
- El ratón escapó - murmuré por lo bajo. En ese momento sentí que temblaba.
- ¿Por qué no lo atrapás?
- Creo que merece vivir...
- Ningún ratón merece vivir - me interrumpió. Escupía las palabras.
- Lo sé. Charleana sabrás que no sería tan estúpido para acudir a ti con palabras acerca de un simple ratón. Es sólo que... no puedo decirlo.
- Dilo.
Y el mundo se me vino abajo, no podía decirle que un ratón del experimento 443 había tirado abajo con cientos de miles y quizá millones de teorías humanas, porque ese ratón, ese pequeño y peludo animalito, había tenido una hija, mi hija.
miércoles, 27 de enero de 2010
Una tarde sin él
Este fue nuestro primero intento de corto con fer, hacía mucho no lo veía, que disfruten!
lunes, 18 de enero de 2010
El poeta insurgente
*La adaptación al habla hispana ha sufrido un gran trastorno debido al poco talento del traductor en ritmos y poesías musicales.
Cuéntase, que nuestro querido protagonista, más conocido como el loco que se enamoró de la vaca lechera del pueblo, fue senteciado y luego guillotinado por los pobladores de Amada concepción del santo llorón. Pero, déjenme emitir opinión, yo no creo en nada de ello; muchos intelectuales envidiosos catalogaron la noticia como aberrante, sin embargo, podía vérselos fornicar con cabras y ovejas cuando creían estar solos en el mundo. Cierto día, al encontrarme con el primo de un nieto amigo del tio de un vecino de nuestro amado héroe, me contó que Juan Ignacio de la Fuente se había casado (sin la aprobación del buen pastor, claro está) y escribió tales poesías, de tal gusto y tal talento, que al poco tiempo adquirió la fábrica de leche más importante del país, sólo con el dinero de sus ganancias como artista. Manuelita, la vaca falleció 20 años después de haberse casado, fruto de un cancer de mama fulminante.
sábado, 15 de agosto de 2009
real y real
- No sé si estoy preparado.
- Pero si me dijiste que el mes pasado saliste.
- Te mentí.
- Henry, ¿hace cuánto no sales?
- 10 años.
- Eso es mucho tiempo – esbozó Mika, no sin una sonrisa.
- Lo sé.
- ¿No deseas que nos veamos?
- Perdóname, es sólo que...
- Todos pasamos por ello, no niegues tu realidad Henry.
- Mañana saldré Mika, te lo prometo. Desconectaré mis circuitos cerebrales, y dejaré de ingerir alimentos artificiales, saldré de esta incubadora del demonio. Conoceré mi cuerpo, de seguro ha cambiado mucho en estos últimos años, si, mañana lo haré. - Suspiré. Ella me tomó de la mano, pero no me atreví a mirarla, después de todo ¿quién era ella?
viernes, 14 de agosto de 2009
DV4
Estas palabras las escribo desde mi vieja Pavilion, hoy cumple noventa y tres años, y parece nueva. Funciona cómo antes, pero mis dedos ya no sirven, y este teclado de cursor da asco. Pero es hermosa, ¡aún recuerdo cuando la compré! Toda flamante y cobriza, aún pueden notarse sus pequeños detalles. Me siento un loco al estar usándola, las cosas han cambiado mucho en estos últimos tiempos, tanto así que hoy he decidido rendirme; porque, como verás, además de ser hoy mi cumpleaños, la empresa Bjh ha anunciado su última gama de, mmmh, creo que le dicen SEE, ¡nunca lo he entendido! este modelo incorpora virtualización de sueños y capacidad sensorial completa. La raza humana no necesitará moverse para sentir. Pero claro, si no eres joven y de mente fresca hay muchas limitaciones, tanto así que traen una etiqueta: el riesgo a muerte inminente es del 64% en personas mayores a 70 años. Yo tengo 113 y acabo de comprarla. Chau compu, siempre te quise.
viernes, 22 de mayo de 2009
Hola Marco
Hace 4 años, cuando me regalaron mi primer robot lloré de emoción, yo tenía 15. Marga, la llamé; era ágil como ninguna, mi robo-niña podía correr a 800km/h durante más de 6 años.
3 meses más tarde me encontré en la calle una Terminal*.
* Terminal: dícese de un aparato capaz de modificar el comportamiento lógico-técnico de otros aparatos.
Ese día llegué a mi casa más rápido que nunca, moría de ganas por ponerme a jugar con ese aparatillo nuevo. Corría el año 6842, era martes y llovía. Mi mochila estaba empapada, la abrí, ahí estaba, una hermosa Terminal X68D, último modelo, reluciente. Probablemente había caído de los bolsillos de algún programador, tan apurados que andan.
La encendí y me recosté en mi burbuja.
- Hola Marco.
- ¡Hola X68D! Por favor, quiero que me des tu información.
- Mi nombre es Kamila, soy una Terminal X68D fabricada en Xoon en el corriente año, mi configuración ha sido reseteada hace 2 días. ¿Deseas configurar mi seguridad?
- No en este momento, ¿puedes decirme quién era tu antiguo dueño?
- No tengo esa información.
- Gracias.
De pronto aparecí en un cuarto lleno de gente; todos corrían de aquí para allá, algunos buscando y llevando información, otros preguntando y analizando, pensando y trabajando. Era la gran sala de los programadores. Me desconecté. Me dio vergüenza, miedo. ¿De dónde había salido la terminal? ¿Por qué había sido reseteada?
Apagué mi burbuja y me acosté, la lluvia había cesado.
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- Marco, despierta, son las 8:30, Marco, despierta, son las 8:30, Marco, despierta, son las 8:30.
- Marco, despierta, son las 8:30, Marco, despierta, son las 8:30
- ¡YA TE OIIIIIIIIII!
El robot cayó, odiaba cuando marga me despertaba. Y realmente, lo lograba; tan molesta se tornaba que mañana tras mañana me hacía dar un colérico brinco al suelo. Siempre era igual .
Mientras me preparaba para salir al universo, pensaba en ello, ¿por qué Marga no me despierta con un dulce beso de buenos días? ¿por qué había yo de soportar tal injuria matutina? Cierto era que uno podía ordenar lo que sea a un robot, pero robots eran los de antes, y estos últimos tenían algunas limitaciones de cara al uso cotidiano.
En el entrenamiento espacial, se me ocurrió que debía modificarla, ¡si! a mi robot. Debía hacer de ella la mejor de las robot, ¡todos me la envidiarían!
- ¡Buenos días Marco!
- Hola terminal.
- ¿Deseas definir los parámetros de seguridad?
- Si.
- Marco, recuerda responderme con afirmativo o negativo, esto es sólo para tener un mayor control de la información.
- Está bien.
- ¿Deseas definir los parámetros de seguridad?
- AFIRMATIVO.
- Marco, ¿Deseas compartir mi uso con otro ser?
- NEGATIVO.
- Listo Marco, la seguridad ha sido definida; ¿deseas hacer algo más?
- Quiero programar a mi robot.
- Lo siento, pero no hay información al respecto, ¿deseas realizar otra consulta o especificar una acción?
- Negativo.
Y como la última vez, de pronto estaba yo dentro de la sala de programadores nuevamente. Comencé a caminar, era un lugar muy amplio. Mientras más me adentraba por sus inmensos pasillos, más grande todo me parecía. Tenía aspecto de palacio, pero el techo en vez de las estrellas de siempre, mostraba unos y ceros. Embobado contemplaba aquel enjambre, extasiado por la velocidad, anonadado por la cantidad de información que allí se encontraba.
Alguien se posó a mi lado:
- Hola señor.
- Hola chabalete, ¿está todo bien?
- Si de maravillas.
- Perdona, ando muy ocupado.
- Sólo una pregunta, ¿dónde consigo información para modificar mi robot?
- ¿Tenés una Terminal?
- Si, ella me trajo.
- Es muy fácil, primero debés conectar tu terminal al robot y luego preguntar por las opciones; si tenés alguna duda, no dudes en mirar en las paredes - y atravesando con su mano derecha la pared sacó un manojo de datos - tomá, con esto podés empezar.
- ¿Cómo lo hacés?
- Sólo metés la mano, y buscás. ¡Adiós, me voy!
- Ad... - Y desapareció.
Me senté en el suelo, estaba tibio. Tenía un manojo de papeles bastante grande, 837 páginas. No tenía tiempo, según el reloj eran las 9 de la noche, pronto mi madre me desconectaría de la burbuja; ¡maldita cena familiar!
Dos años atrás, cuando me regalaron mi primer burbuja - esta era mi sexta - me la pasaba adentro corriendo por hermosas llanuras soleadas, buceando bajo el océano sideral; y lo mejor: explorando la galaxia.
Pero mi madre, que no esta acostumbrada a 'esos asuntos de la modernidad' jamás lo entendió. Ella es de otra época, no puede comprender lo divertido que es pasarse el día en 'la ola', simplemente, flotando. Yo siempre le dije: 'tenés mucho problema con la virtualidad, pero te la pasas arriba de tu robot sin hacer más'.
La burbuja la trajeron los Nononitos, del planeta Pono; una raza por demás inteligente. Cuando la probé por primera vez, aluciné: era una nueva concepción de realidad alternativa.
Al encenderce, el cuerpo comienza a flotar, situándolo entre el techo y el suelo, justo en el medio. Al segundo los ojos se cierran y se entra.
El sueño comienza, uno ya se encuentra conectado... así como otros miles de miles de billones de seres en el universo. Al ingresar, todo conocimiento personal se añade de forma automática a la gran base, dando la posibilidad de poder conocer y estudiar a todo ser en el universo, así cómo de tener acceso a casi toda la información galáctica existente; y digo casi, porque también existe el KKjhgg, pero los humanos no lo podemos usar, no siendo humanos.
- ¡¡QUÉ APAGUES!!
- ¡Mamá casi pierdo la información, estaba llendo!
-------------------------
Y me leí el manual, 837 páginas y 6 renglones. Eran los conceptos básicos, desde cómo conectar la terminal a mi robot, hasta cómo hacer modificaciones sencillas en el comportamiento principal. No veía la hora de ponerme a jugar con mis nuevos conocimientos, pero mi semana había estado tan agitada con los entrenamientos, que apenas casi me hacía tiempo para prender la burbuja: y me encantaba caminar por otros mundos.
Mañana comenzaba mi feria de aprendizaje, tenía 15 días de ocio y entretenimiento y...
- Marco, despierta, son las 8:30, Marco, despierta, son las 8:30, Marco, despierta, son las 8:30.
- Marco, despierta, son las 8:30, Marco, despierta, son las 8:30, despierta, son las 8:30.
- ¡AAAAAAAAAAAAAHHHHHH!
- Buenos días Terminal.
- Hola Marco.
- Crear conexión con Nd88, aka Marga. - Primero debía conectarme...
- Conectado.
- Kamila, ¿podés decirme que sabés acerca de Marga?
- Nombre de pila, Marga; tipo, Robot hija del modelo AJHGA6, encendida hace 14 años, estado general óptimo, sin averías.
- Por favor, necesito acceso a la configuración.
- No tenés permisos.
- ¿Por qué?
- Permisos insuficientes.
- Gracias.
Lo había olvidado, estaba bien claro escrito, probablemente subrayado.
- Hola Marga.
- Hola Marco.
- Necesito conectarme desde la Terminal, a ti. ¿Podés darme permisos?
- Ahora tenés permisos.
- Gracias, ahora te desconectaré nuevamente, perdón.
- No te preocupes, apagado general en 5 segundos, 4, 3...
Volví a la terminal.
- Kamila, necesito conexión con Marga.
- Tenés conexión.
- Por favor, necesito entrar a la configuración.
- ¿Deseas configurar algo en especial?
- Conductas.
- ¿Algún tipo de conducta?
- Despertar.
- No existe esa conducta, ¿qué tipo de conducta buscas?
- Despertador, ¡despertar!, ¡¡acción!!
- Configuración encontrada, despertador. ¿Qué deseas modificar?
- Métodos.
- El método predeterminado es acercarse y comenzar a gritar: Marco, despierta, son las 8:30. Se sube el ritmo de voz, hasta volverse intenso.
- Gracias, deseo modificarlo, las nuevas instrucciones son: Buscar ropas y abrigos perfectos para el día y ocación, acercarse y vestir al propietario. Luego levantarlo, y conectarlo a la burbuja. - Me sonreí al terminar estas últimas palabras, era perfecto.
- Modificación exitosa.
- Cierro, chau.
Esa noche me costó dormirme, pero a las 8 de la mañana perdí el sueño. Quería saber si había funcionado, ¿habría cometido algún error? Debía esperar. Media hora más. Cerré los ojos.
- Maaaarco.
- ¿Qué pasa?
- Perdoname si es que estabas ocupado, pero hace tres días que no almorzás conmigo.
- ¿Eghh? - Casi me caigo al suelo. ¡Tres días!
- Bajá, te espero en la mesa.
Habían pasado tres días, tres días desde lo último que recuerdo. ¿Por qué no desperté al entrar a la burbuja? ¿Qué pasó en todo ese tiempo? Tenía mucho hambre, mi estomago crujía.
Me senté a la mesa y almorcé rápido.
Rinnnggggggggg. Rinnnggggggggg. Rinnnggggggggg.
- Tu novia Marco.
- ¡Luna, amor!
- Hola Marco, me di una vuelta.
- Pasá.
- Me tenías olvidada. ¿ya no te acordás de mi?
- Vení, tengo algo que mostrarte.
- ¿De dónde la sacaste?
- La encontré en la calle.
- Seguro era de alguien.
- No, estaba desconfigurada. Anoche modifiqué a mi Marga.
- ¿Qué hiciste qué?
- La modifiqué, ahora ya no me despierta como antes, ¿recordás?
- Si.
- Cambié sus opciones con la Terminal para que me vista, y luego me lleve a la Burbuja.
- ¿Así dormido?
- Si.
- Te felicito.
- No, pero, algo pasó, eran las 8 de la mañana, hace dos días...
- Marco amor, perdoname pero estaba con las chicas y...
- Te vas.
- Me voy.
- Te odio.
Y la tuve que alcanzar corriendo:
- Si. Yo también te amo.
Entré en mi cuarto y me senté. De pronto todo comenzó a girar, y no sé si la presión pero...
- Deberías ver el mundo de vez en cuando. - Dijo mi madre mientras me desconectaba de la Burbuja.
- Gracias Mamá.
- Veo que madurás.
No le respondí, fui corriendo a buscar la Terminal, debía revertir los cambios en el Robot. Quedarme dormido en la Burbuja no parecía ser algo sano.
Habían pasado otros dos días nuevamente, me habría desmayado y luego el robot me ingresó nuevamente a la virtualidad. No le conté nada a mi madre, no lo entendería.
Entré a la Terminal, y devolví a Marga su antiguo despertador.
Mi corazón latía bien fuerte; todo se volvió eternamente molesto y pesado, hacía calor, todo se fue para abajo.
- Marco, despierta, son las 8:30, Marco, despierta, son las 8:30, Marco, despierta, son las 8:30.
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Me conecté a la sala, ese día estaba lleno de gente. Parecía explotar de tal cantidad. Comencé a recorrer, me gustaba observarlos moverse, en filas, por los aires, volando y corriendo, saltando y gritando. Era un hormiguero, y yo era parte de él.
Alguien se posó a mi lado.
- Nunca te he visto por aquí, soy Kok, y tenés algo que me pertenece. -Lucía una capa amarilla, botas doradas y guantes rosas; su cara era invisible, su voz aniñada.
- Hola Kok.