jueves, 29 de julio de 2010

Óxido de amor

Todo comenzó el día que conocí a Maiai, una anciana decrépita que lo único que me dijo fue:

- Tengo amor óxido, 300 yen, ¿querés?

También conocida como la droga del mal de amores, era la sustancia legal-ilegal que hacía furor entre los ancianos. Yo teníá 63 años y aún me consideraba jovial.

Frasco en mano escapé corriendo.

Cuando llegué a mi lugar, un gran descampado con olor a aserrín y meo de gatos, me entregué al asunto de lleno. Preparé la mezcla en un sintetizador amórfico y englutí el contenido sin meditarlo.

Cientos de millones de pececitos comenzaron a agitarse dentro mio, era como si todas las celulas de mi cuerpo vibraran, bailaran y saltaran del modo más increible. Mis suspiros olían a cientos de enamorados, abstenes, inmersos. Todo era color de rosas, el mundo era maravilloso, hermoso, me amaba y amaba.

Pero el efecto no duró mucho, cuando el sol bajó ya era yo ese vagabundo decrépito y asqueroso, que odiaba a la vida y al mundo entero.

Llegó la noche, y con ella los recuerdos; recordé cada momento de mi experiencia, añoré volver a sentirla, me sentí mal por sentirme como me sentía, quería otra probadita, un poquito más. No pude dormir, cuando amaneció, salí a buscarla, desaforadamente, estaba desesperado, no la encontré.

Pasé cinco días sin dormir, en su busqueda, y por ningún lado aparecía. Se escondía de mi, el destino la alejaba a cada paso.

Impotente, deshauciado, frágil y atontado, me la encontré. Pero esta vez, no me le acerqué.

lunes, 19 de julio de 2010

Corta que te corta

Tomé un cuchillo y me le avalancé, la sostuve bien firme, ella estaba helada, paralizada y muy flácida. Yo comencé: zgrzgrzgrzgrzgr, sonaba el cerruchar.

Agarré un poco de Nesquik, y lo mantuve cerca. Luego busqué un vaso y una cuchara. Sujeté el sachet y me serví.

viernes, 16 de julio de 2010

Sin sol

"Hace 70 días que no veo el sol", me dijo Martín. Inmediatamente le pregunté qué le había pasado y por qué había dejado de verlo. Su respuesta fue contundente: "Me engañó".

Juan Martín Delgado era un observador del sol.

Los autótrofos son personas que no necesitan ingerir alimentos, ni beber agua, se autosatisfacen mediante otras fuentes de alimentación, como la meditación lunar, el Sharisnak, o simplemente miran al sol. Los primeros grupos aparecieron cerca del 2000, quinientos años más tarde millones de personas vivían de la nada.
Juanma era uno de ellos, jamás había probado bocado alguno.

"Morirás", le dije. No estaba seguro de mis palabras, pero lo veía pálido, amarillo, enfermo y olía mal. Él lo sabía y sabía que yo lo sabia, no me respondió. Le pregunté por qué se sintió engañado por el sol, y me dijo:

"No lo necesito, hace 70 días que no lo miro y aún estoy vivo. No he tomado agua, ni he probado bocado alguno jamás en mi vida y no tengo hambre. Creo que es todo una farsa, realmente no existimos."

jueves, 15 de julio de 2010

El pato, el gato y los zapatos

El pato tenía un trato con aquel gato que pasaba a todo rato.

Iba y venía el desdichado, y el muy pato siempre recordando "Ya es tiempo que cumplas con tu trato, mi querido gato".

Michi-Miau astuto más que peludo, sabía lo que se le venía y le cantaba una canción, hasta que el pato muy confiansudo se olvidaba de la situación.

- Miau-miau - le gritó el ave.
- Mi querido pato - respondió el felino.
- He estado pensando en nuestro trato - comenzó el pato - tengo 9 hijos, y tienen frio y necesitamos los zapatos.

Don gato calló, meditó, y resopló:

- Mi queridisimo, te pagaré. Pero antes de hacerlo, necesito un poco de ayuda. Por favor, mañana por la mañana, enviame a tres de tus hijos.
- Está bien.

Pasaron dos días, y los patitos no regresaban. Al tercero, don gato apareció.

- ¿Dónde están mis hijos? ¿Por qué no han vuelto contigo?
- Oh, ellos están muy a gusto, en los zapatos. Eran tan pesados, y tan acojedores, que decidieron quedarse. Pero todos gritan y gritan, extrañan a sus hermanitos. Mañana por la mañana, enviame al resto de tus hijos, y entre todos intentaremos mudarnos hacía aquí. ¿Por qué no sales del agua, y nos acompañas?
- No puedo Sr. gato, mi señora me necesita, pronto dará más crías, pero enviaré a sus hermanitos.
- ¿Mañana por la mañana?
- Puntual.

Cuando los rayos más finos del sol tocaron el gran lago, 6 patitos corrieron cantando una canción.

El espejo de Camilo

El espejo de Camilo tenía frío y poco abrigo; estaba mal iluminado, y todos le ponían cara de desagrado. Ayy pobrecito, tan aburrido y solito.

Algunos le hacían muecas, otros reían, y otros le escapaban: ni una miradita le dejaban, al pobre del espejito, que tenía Don Camilo.

Al otro día apareció Mariana, con ojos de enamorada, que se convirtieron en miedo, y terminaron en lágrimas. El espejo se empañó, y el muy atrevido algo le escribió:

"Cambiame los foquitos, por favor"

sábado, 17 de abril de 2010

Mierda sticker de goma, mierda de perro, botella, pajarillo, ¡moneda! Una preciosa y brillante monedas de 50000 eurones apareció frente a mis ojos, y antes de que el encandilamiento bajara, un chabalito de 5 años pasó corriendo y se la llevó. La había estado buscando desde las 6 de la mañana, y ese niñato...

- ¿Adónde es que va, Mr. Lepisky? - El guardaparques Jhon Mitchells me miró con su mirada preferida, aquella reservada sólo para ocaciones especiales y emergencias.
- Sólo estoy juntando algo de basura Sr.
- ¡De 6 a 10! Recuerde Lepisky, ¡de seis a diez! - y se me quedó mirando fijamente, como si esperase que le respondiera.
Eran las 10 de la mañana y mis intenciones por dejar aquel paraiso eran nulas. Me escabulli en la copa de un arbol, y esperé. Esperé tanto que mis ojos comenzaron a parpadear y parpadear, y parpadear tan pero tan lento, que apenas recordaba si estaba despierto o dormido, hasta que anocheció.
No era mi primera vez, ya en otras ocaciones había jugado tal artimaña, generalmente cuando no estaba nublado. El lugar era perfecto para dormir junto, arriba o debajo de cualquier arbol; era perfecto. El guardia nocturno temía inmiscuirse por el parque, él era un creyente.

La gente hablaba, y hablaba mucho, se decía que desde hace 50 años el parque Gilberth era visitado por seres intraterrestres, y de los de todo tipo. Una señora, Jaanaha Wai había tomado un video con ellos; el asunto recorrió el mundo en un pestañeo, sin embargo la prensa desprestigió el asunto, tratandola como la mentirosa del siglo.

- Hola Mr. Lepisky - una voz surgió de entre unos matorrales, la sangre se me subió a la cabeza, bajó por las venas finitas y se centró en mis pies.
- ¿Quién es usted? ¿Puede salir a la luz por favor?
- Perdone mi apariencia Mr., sin embargo ya estoy en la luz, yo soy la luz. - Lepisky se miró las manos con disimulado interés, estaban rojas y temblaban. Había una gran luz a su alrededor, parecía provenir de un farol, pero no había farol.
- ¿Qué es lo que es usted?
- Soy J43. Si desea mantener su privacidad, simplemente pidemelo y me apagaré.
- ¡Apagate!

Y me quedé a oscuras. Las lunas estaban tapadas por una gran cantidad de nubes azules, y había... dos lunas, una roja y otra azul.

- ¡Preeeeeeeeeeeeendete! - ¡Grité! 6 segundos más tarde podía ver otra vez.
- ¿Teme a la oscuridad Mr.?
- Digame, ¡¿por qué hay dos lunas?! ¿qué es usted?
- Centauro y Alfa, bellas ¿no es así? - la luz parpadeo.
- Creí que sólo una luna existía, y se llamaba Luna.
- Pues verá, hay dos.
- Lo sé, pero no debería.
- Pero es.
- ¿Dónde estoy? - Miré a mi alrededor, no pude ver mucho, los arboles aún seguían en su lugar.
- Está en el parque Mr. ¿quiere que llame a un doctor?
- No es necesario. ¿Dónde está el guardia?

MACME

- ¡Fuera! ¡fuera! ¡fuera capitalismo!

Habían estado gritando lo mismo toda la mañana, sin intervalos siquiera para meditar. ¡Malditos talibanes!, todo el tiempo la misma rima, inmutable; como la más de las palabras sacras.

María no pegó un ojo, ¡maldito ruido!

La bebé lloraba desde las 5:33 am., hace 6 horas de eso ya. Marta, mi mujer, había salido. No mencionó un porque, tampoco pregunté, consideré poco apropiado inmiscuirme en su privacidad. Antes de ayer peleamos hasta el hartasgo, luego me desperté y no estaba. Dejó una nota sobre la mesa, decía "Antes de que te des cuent". La frase terminaba abruptamente, apenas podía leerse una "a" en el final, pero su rastro era el de un fantasma.

Me dispuse a salir a pasear, estaba asqueado de todo y necesitaba pensar acerca de todo, y por qué había sucedido tan rápido, ¡y si que fue rápido!, tanto que apenas aun no puedo entenderlo.
Dejé precisas instrucciones a los sirvientes para que controlasen de todas las necesidades de María, y me transporté.

Charleana esperaba desnuda.
- Qué rápido te transportás.
- Estaba cansado de estar allí, con la bebé y esos malditos manifestantes...
- ¡Calla! ¡Sabes bien que apoyo al partido! No tenías por qué mencionarlo...
- Perdón... - y la miré con los más grandes y explosivos ojos de gato remilgón. Ella cedió.
- Y bien, ¿por qué me llamaste? ¿qué es eso tan importante que tenés para decirme?
- El ratón escapó - murmuré por lo bajo. En ese momento sentí que temblaba.
- ¿Por qué no lo atrapás?
- Creo que merece vivir...
- Ningún ratón merece vivir - me interrumpió. Escupía las palabras.
- Lo sé. Charleana sabrás que no sería tan estúpido para acudir a ti con palabras acerca de un simple ratón. Es sólo que... no puedo decirlo.
- Dilo.

Y el mundo se me vino abajo, no podía decirle que un ratón del experimento 443 había tirado abajo con cientos de miles y quizá millones de teorías humanas, porque ese ratón, ese pequeño y peludo animalito, había tenido una hija, mi hija.

miércoles, 27 de enero de 2010

Una tarde sin él



Este fue nuestro primero intento de corto con fer, hacía mucho no lo veía, que disfruten!

lunes, 18 de enero de 2010

El poeta insurgente

El poeta sin nombre se acomodó en su trono violeta, escribió 10 párrafos azul marchito y salió en busca de su musa inspiradora, la mujer de sus sueños, el suspiro faltante, su media naranja y demases sinónimos que él no aprobaba pero existían en la literatura desde antaño. Cerró la puerta de su casa, sin llave, a sabiendas que volvería pronto. Regó sus bellas margaritas y equipado con dos poemas y una flor en su bolsillo, emprendió el viaje en su vespa azul. Aún no estaba del todo seguro acerca de cómo encontraría a su verdadero amor, sólo sabía que lo sabría llegado el momento y presentía que pronto llegaría. El viaje comenzó luego de que aquella tormenta pronosticada por los meteorólogos se hubiese desvanecido, sin embargo, el clima en cuestión había estado estable y hermoso durante toda la semana, y nada atentaría contra sus planes. En plena ruta, la lluvia se largó, el cielo se había puesto tan negro, que si su reloj con linterna violeta no le hubiera dicho la hora, muy bien hubiera pensado que ya era momento de dormir. Se encontraba a 300 kilómetros del pueblo más cercano, sin piloto ni paraguas, ni hermanito que lo salvara. Lo soportó, todo hombre que busca su destino se topa a menudo con dificultades que lo harían dudar, y, como sabrán, nuestro querido protagonista era alguien dispuesto a todo, y cumpliría su sueño pese a cualquier inconveniente. El anónimo había encontrado refugio de las enormes piedras transparentes que caían del cielo cabrío, en una pequeña cueva a unos 10 kilómetros de la ruta, caminando hacia el sudoeste. Era un lugar obscuro pero acogedor, pequeño pero suficiente. Y, tras esperar 3 días enmudecido, comenzó a dialogar. En un principio, le hablaba a la oscuridad; de pequeño había descubierto que la carencia de luz no era algo temeroso y ruin, sinó todo lo contrario, un gran escondite de los monstruos de su armario. Al cuarto día, algo comenzó a responder a sus imperiosos delirios verbales; en un principio, creyó que el hambre había trastornado su sentir, pero al cabo de unas 13 horas entendió que no se trataba más que de un vagabundo que habitaba allí desde hacía medio siglo, y que le suplicaba salir, que el temporal ya había pasado. Tras excusarse largamente, y cantar una bella canción de despedida, nuestro héroe prosiguió viaje. Siempre dispuesto y de buen talante, llegó al primer pueblo: Amada concepción del santo llorón. El poeta esgrimió una dulce sonrisa, tras leer aquel cartel chillón que anunciaba la bienvenida a todo forastero. Con gran apetito, perfiló al bar más cercano y tras almorzar como un necesitado creó una bella canción:

Ser como yo siento que sos, si tu sol amarillo de porción das todo lo que sos cenando aquel torrente de canción. Caminás sin sombrero ni bastón, y sabés que la vida es un salón, lleno de dulce alegría, alegría en tu corazón.*
*La adaptación al habla hispana ha sufrido un gran trastorno debido al poco talento del traductor en ritmos y poesías musicales.

Tras el abucheo general, se dispuso a marcharse, no sin antes despedirse amablemente de todos los caballeros presentes, y no presentes. Al salir del establecimiento, amarrar sus pertenencias y expresar para si mismo cuanto placer había sentido al probar tan deliciosa comida, la vió. Sentada, frágil, dulce, hermosa, bella, romántica, deliciosa, sencilla, inocente y desapercibida, a la vaca más curiosa con que se había topado jamás. El animalejo estaba atado junto a su vespa, tan azul como el mar, y al notarla, lo supo. La había encontrado. No necesitaba buscar más, ella estaba ahí, casi junto a él, mascando algún trozo de maíz regurgitado por alguno de sus 8 estómagos celestiales. Sus ojos comenzaron a lagrimear, no de desilusión inesperada, sinó de una gran felicidad que poco a poco invadía todos los recovecos de su cuerpo enmohecido. Su musa inspiradora, la mujer de sus sueños, el suspiro faltante, su media naranja y demases sinónimos que él no aprobaba pero existían en la literatura desde antaño, estaba frente a él, mirándolo con aquellos ojos de vaca muerta que harían perder el conocimiento a cuanto toro la viera. Cortó la soga y se marchó.

Cuéntase, que nuestro querido protagonista, más conocido como el loco que se enamoró de la vaca lechera del pueblo, fue senteciado y luego guillotinado por los pobladores de Amada concepción del santo llorón. Pero, déjenme emitir opinión, yo no creo en nada de ello; muchos intelectuales envidiosos catalogaron la noticia como aberrante, sin embargo, podía vérselos fornicar con cabras y ovejas cuando creían estar solos en el mundo. Cierto día, al encontrarme con el primo de un nieto amigo del tio de un vecino de nuestro amado héroe, me contó que Juan Ignacio de la Fuente se había casado (sin la aprobación del buen pastor, claro está) y escribió tales poesías, de tal gusto y tal talento, que al poco tiempo adquirió la fábrica de leche más importante del país, sólo con el dinero de sus ganancias como artista. Manuelita, la vaca falleció 20 años después de haberse casado, fruto de un cancer de mama fulminante.

FIN

sábado, 15 de agosto de 2009

real y real

- Conozcamosnos – me dijo. Y quedé perplejo.
- No sé si estoy preparado.
- Pero si me dijiste que el mes pasado saliste.
- Te mentí.
- Henry, ¿hace cuánto no sales?
- 10 años.
- Eso es mucho tiempo – esbozó Mika, no sin una sonrisa.
- Lo sé.
- ¿No deseas que nos veamos?
- Perdóname, es sólo que...
- Todos pasamos por ello, no niegues tu realidad Henry.
- Mañana saldré Mika, te lo prometo. Desconectaré mis circuitos cerebrales, y dejaré de ingerir alimentos artificiales, saldré de esta incubadora del demonio. Conoceré mi cuerpo, de seguro ha cambiado mucho en estos últimos años, si, mañana lo haré. - Suspiré. Ella me tomó de la mano, pero no me atreví a mirarla, después de todo ¿quién era ella?

viernes, 14 de agosto de 2009

DV4

Estas palabras las escribo desde mi vieja Pavilion, hoy cumple noventa y tres años, y parece nueva. Funciona cómo antes, pero mis dedos ya no sirven, y este teclado de cursor da asco. Pero es hermosa, ¡aún recuerdo cuando la compré! Toda flamante y cobriza, aún pueden notarse sus pequeños detalles. Me siento un loco al estar usándola, las cosas han cambiado mucho en estos últimos tiempos, tanto así que hoy he decidido rendirme; porque, como verás, además de ser hoy mi cumpleaños, la empresa Bjh ha anunciado su última gama de, mmmh, creo que le dicen SEE, ¡nunca lo he entendido! este modelo incorpora virtualización de sueños y capacidad sensorial completa. La raza humana no necesitará moverse para sentir. Pero claro, si no eres joven y de mente fresca hay muchas limitaciones, tanto así que traen una etiqueta: el riesgo a muerte inminente es del 64% en personas mayores a 70 años. Yo tengo 113 y acabo de comprarla. Chau compu, siempre te quise.

viernes, 22 de mayo de 2009

Hola Marco

Hace 4 años, cuando me regalaron mi primer robot lloré de emoción, yo tenía 15. Marga, la llamé; era ágil como ninguna, mi robo-niña podía correr a 800km/h durante más de 6 años.

3 meses más tarde me encontré en la calle una Terminal*.

* Terminal: dícese de un aparato capaz de modificar el comportamiento lógico-técnico de otros aparatos.

Ese día llegué a mi casa más rápido que nunca, moría de ganas por ponerme a jugar con ese aparatillo nuevo. Corría el año 6842, era martes y llovía. Mi mochila estaba empapada, la abrí, ahí estaba, una hermosa Terminal X68D, último modelo, reluciente. Probablemente había caído de los bolsillos de algún programador, tan apurados que andan.

La encendí y me recosté en mi burbuja.

- Hola Marco.

- ¡Hola X68D! Por favor, quiero que me des tu información.

- Mi nombre es Kamila, soy una Terminal X68D fabricada en Xoon en el corriente año, mi configuración ha sido reseteada hace 2 días. ¿Deseas configurar mi seguridad?

- No en este momento, ¿puedes decirme quién era tu antiguo dueño?

- No tengo esa información.

- Gracias.

De pronto aparecí en un cuarto lleno de gente; todos corrían de aquí para allá, algunos buscando y llevando información, otros preguntando y analizando, pensando y trabajando. Era la gran sala de los programadores. Me desconecté. Me dio vergüenza, miedo. ¿De dónde había salido la terminal? ¿Por qué había sido reseteada?

Apagué mi burbuja y me acosté, la lluvia había cesado.

-----------------------

- Marco, despierta, son las 8:30, Marco, despierta, son las 8:30, Marco, despierta, son las 8:30.

- Marco, despierta, son las 8:30, Marco, despierta, son las 8:30

- ¡YA TE OIIIIIIIIII!

El robot cayó, odiaba cuando marga me despertaba. Y realmente, lo lograba; tan molesta se tornaba que mañana tras mañana me hacía dar un colérico brinco al suelo. Siempre era igual .

Mientras me preparaba para salir al universo, pensaba en ello, ¿por qué Marga no me despierta con un dulce beso de buenos días? ¿por qué había yo de soportar tal injuria matutina? Cierto era que uno podía ordenar lo que sea a un robot, pero robots eran los de antes, y estos últimos tenían algunas limitaciones de cara al uso cotidiano.

En el entrenamiento espacial, se me ocurrió que debía modificarla, ¡si! a mi robot. Debía hacer de ella la mejor de las robot, ¡todos me la envidiarían!

- ¡Buenos días Marco!

- Hola terminal.

- ¿Deseas definir los parámetros de seguridad?

- Si.

- Marco, recuerda responderme con afirmativo o negativo, esto es sólo para tener un mayor control de la información.

- Está bien.

- ¿Deseas definir los parámetros de seguridad?

- AFIRMATIVO.

- Marco, ¿Deseas compartir mi uso con otro ser?

- NEGATIVO.

- Listo Marco, la seguridad ha sido definida; ¿deseas hacer algo más?

- Quiero programar a mi robot.

- Lo siento, pero no hay información al respecto, ¿deseas realizar otra consulta o especificar una acción?

- Negativo.


Y como la última vez, de pronto estaba yo dentro de la sala de programadores nuevamente. Comencé a caminar, era un lugar muy amplio. Mientras más me adentraba por sus inmensos pasillos, más grande todo me parecía. Tenía aspecto de palacio, pero el techo en vez de las estrellas de siempre, mostraba unos y ceros. Embobado contemplaba aquel enjambre, extasiado por la velocidad, anonadado por la cantidad de información que allí se encontraba.

Alguien se posó a mi lado:

- Hola señor.

- Hola chabalete, ¿está todo bien?

- Si de maravillas.

- Perdona, ando muy ocupado.

- Sólo una pregunta, ¿dónde consigo información para modificar mi robot?

- ¿Tenés una Terminal?

- Si, ella me trajo.

- Es muy fácil, primero debés conectar tu terminal al robot y luego preguntar por las opciones; si tenés alguna duda, no dudes en mirar en las paredes - y atravesando con su mano derecha la pared sacó un manojo de datos - tomá, con esto podés empezar.

- ¿Cómo lo hacés?

- Sólo metés la mano, y buscás. ¡Adiós, me voy!

- Ad... - Y desapareció.

Me senté en el suelo, estaba tibio. Tenía un manojo de papeles bastante grande, 837 páginas. No tenía tiempo, según el reloj eran las 9 de la noche, pronto mi madre me desconectaría de la burbuja; ¡maldita cena familiar!

Dos años atrás, cuando me regalaron mi primer burbuja - esta era mi sexta - me la pasaba adentro corriendo por hermosas llanuras soleadas, buceando bajo el océano sideral; y lo mejor: explorando la galaxia.

Pero mi madre, que no esta acostumbrada a 'esos asuntos de la modernidad' jamás lo entendió. Ella es de otra época, no puede comprender lo divertido que es pasarse el día en 'la ola', simplemente, flotando. Yo siempre le dije: 'tenés mucho problema con la virtualidad, pero te la pasas arriba de tu robot sin hacer más'.

La burbuja la trajeron los Nononitos, del planeta Pono; una raza por demás inteligente. Cuando la probé por primera vez, aluciné: era una nueva concepción de realidad alternativa.

Al encenderce, el cuerpo comienza a flotar, situándolo entre el techo y el suelo, justo en el medio. Al segundo los ojos se cierran y se entra.

El sueño comienza, uno ya se encuentra conectado... así como otros miles de miles de billones de seres en el universo. Al ingresar, todo conocimiento personal se añade de forma automática a la gran base, dando la posibilidad de poder conocer y estudiar a todo ser en el universo, así cómo de tener acceso a casi toda la información galáctica existente; y digo casi, porque también existe el KKjhgg, pero los humanos no lo podemos usar, no siendo humanos.

- ¡¡QUÉ APAGUES!!

- ¡Mamá casi pierdo la información, estaba llendo!

-------------------------

Y me leí el manual, 837 páginas y 6 renglones. Eran los conceptos básicos, desde cómo conectar la terminal a mi robot, hasta cómo hacer modificaciones sencillas en el comportamiento principal. No veía la hora de ponerme a jugar con mis nuevos conocimientos, pero mi semana había estado tan agitada con los entrenamientos, que apenas casi me hacía tiempo para prender la burbuja: y me encantaba caminar por otros mundos.

Mañana comenzaba mi feria de aprendizaje, tenía 15 días de ocio y entretenimiento y...

- Marco, despierta, son las 8:30, Marco, despierta, son las 8:30, Marco, despierta, son las 8:30.

- Marco, despierta, son las 8:30, Marco, despierta, son las 8:30, despierta, son las 8:30.

- ¡AAAAAAAAAAAAAHHHHHH!

- Buenos días Terminal.

- Hola Marco.

- Crear conexión con Nd88, aka Marga. - Primero debía conectarme...

- Conectado.

- Kamila, ¿podés decirme que sabés acerca de Marga?

- Nombre de pila, Marga; tipo, Robot hija del modelo AJHGA6, encendida hace 14 años, estado general óptimo, sin averías.

- Por favor, necesito acceso a la configuración.

- No tenés permisos.

- ¿Por qué?

- Permisos insuficientes.

- Gracias.


Lo había olvidado, estaba bien claro escrito, probablemente subrayado.


- Hola Marga.

- Hola Marco.

- Necesito conectarme desde la Terminal, a ti. ¿Podés darme permisos?

- Ahora tenés permisos.

- Gracias, ahora te desconectaré nuevamente, perdón.

- No te preocupes, apagado general en 5 segundos, 4, 3...


Volví a la terminal.

- Kamila, necesito conexión con Marga.

- Tenés conexión.

- Por favor, necesito entrar a la configuración.

- ¿Deseas configurar algo en especial?

- Conductas.

- ¿Algún tipo de conducta?

- Despertar.

- No existe esa conducta, ¿qué tipo de conducta buscas?

- Despertador, ¡despertar!, ¡¡acción!!

- Configuración encontrada, despertador. ¿Qué deseas modificar?

- Métodos.

- El método predeterminado es acercarse y comenzar a gritar: Marco, despierta, son las 8:30. Se sube el ritmo de voz, hasta volverse intenso.

- Gracias, deseo modificarlo, las nuevas instrucciones son: Buscar ropas y abrigos perfectos para el día y ocación, acercarse y vestir al propietario. Luego levantarlo, y conectarlo a la burbuja. - Me sonreí al terminar estas últimas palabras, era perfecto.

- Modificación exitosa.

- Cierro, chau.


Esa noche me costó dormirme, pero a las 8 de la mañana perdí el sueño. Quería saber si había funcionado, ¿habría cometido algún error? Debía esperar. Media hora más. Cerré los ojos.


- Maaaarco.

- ¿Qué pasa?

- Perdoname si es que estabas ocupado, pero hace tres días que no almorzás conmigo.

- ¿Eghh? - Casi me caigo al suelo. ¡Tres días!

- Bajá, te espero en la mesa.


Habían pasado tres días, tres días desde lo último que recuerdo. ¿Por qué no desperté al entrar a la burbuja? ¿Qué pasó en todo ese tiempo? Tenía mucho hambre, mi estomago crujía.

Me senté a la mesa y almorcé rápido.


Rinnnggggggggg. Rinnnggggggggg. Rinnnggggggggg.


- Tu novia Marco.

- ¡Luna, amor!

- Hola Marco, me di una vuelta.

- Pasá.

- Me tenías olvidada. ¿ya no te acordás de mi?

- Vení, tengo algo que mostrarte.


- ¿De dónde la sacaste?

- La encontré en la calle.

- Seguro era de alguien.

- No, estaba desconfigurada. Anoche modifiqué a mi Marga.

- ¿Qué hiciste qué?

- La modifiqué, ahora ya no me despierta como antes, ¿recordás?

- Si.

- Cambié sus opciones con la Terminal para que me vista, y luego me lleve a la Burbuja.

- ¿Así dormido?

- Si.

- Te felicito.

- No, pero, algo pasó, eran las 8 de la mañana, hace dos días...

- Marco amor, perdoname pero estaba con las chicas y...

- Te vas.

- Me voy.

- Te odio.


Y la tuve que alcanzar corriendo:

- Si. Yo también te amo.


Entré en mi cuarto y me senté. De pronto todo comenzó a girar, y no sé si la presión pero...


- Deberías ver el mundo de vez en cuando. - Dijo mi madre mientras me desconectaba de la Burbuja.

- Gracias Mamá.

- Veo que madurás.


No le respondí, fui corriendo a buscar la Terminal, debía revertir los cambios en el Robot. Quedarme dormido en la Burbuja no parecía ser algo sano.

Habían pasado otros dos días nuevamente, me habría desmayado y luego el robot me ingresó nuevamente a la virtualidad. No le conté nada a mi madre, no lo entendería.


Entré a la Terminal, y devolví a Marga su antiguo despertador.


Mi corazón latía bien fuerte; todo se volvió eternamente molesto y pesado, hacía calor, todo se fue para abajo.

- Marco, despierta, son las 8:30, Marco, despierta, son las 8:30, Marco, despierta, son las 8:30.

----------------------

Me conecté a la sala, ese día estaba lleno de gente. Parecía explotar de tal cantidad. Comencé a recorrer, me gustaba observarlos moverse, en filas, por los aires, volando y corriendo, saltando y gritando. Era un hormiguero, y yo era parte de él.

Alguien se posó a mi lado.

- Nunca te he visto por aquí, soy Kok, y tenés algo que me pertenece. -Lucía una capa amarilla, botas doradas y guantes rosas; su cara era invisible, su voz aniñada.

- Hola Kok.

domingo, 2 de septiembre de 2007

La maqueta sombría

Luego de una vaga inspiración soleada, bajo un cuadro de luz solar, intentamos reflejar dos siluetas interactuando: por un lado, la atracción; por el otro, el atraido. Disfrutenlo : )

viernes, 24 de agosto de 2007

Una frase

Anoche miraba una pelicula de Scola, precisamente: Una giornata particolare. Particularmente, el film no me pareció una gran maravilla de los mil mundos, un poco denso, por cierto; pero observable. No comenzaré a hablar de cine, me remitiré a los hechos:

En cierta escena de la pelicula, el protagonista pronuncia esta frase:

"Se puede llorar sólo, pero para reir: se necesitan dos"

Comencé a analizarla, a buscarle la vuelta, pero en extremo ¡era cierta! Uno puede reir sólo, puede llorar a carcajadas. Es cierto, es probable. Pero, en la practica, ¿nos reimos en soledad?

Y ¿en qué deriva esto? en millares de cosas, desde el amor, a la muerte. La principal base de cualquier relación amorosa, ¿no es, acaso, la risa?

Domina los sentidos, y dominarás al mundo.

Perdón por la tardanza

He aquí el simplón motivo de mi desaparición: Me harté del jodido blog. No por como es en si mismo, ni por nada referente a él, sino más bien por el tema a tratar. Quizá sea por eso, o quizá, ¡quién sabe! La gente está tan loca que, ¿Les sorprendería que haya dejado de escribir así sin más?
Bueno, si, volví; pero quiero aclarar, ante todo, que no he vuelto para continuar con el tema anterior. ¡Oh, no no! Si desean saber el final de aquella historia, se las puedo resumir, si si:
El chicuelo se suicida al enterarse que el otro protagonista se había acostado con su novia.
¿Desilusión? Oh, espero que no; detesto ver a la gente desilucionada, ponen una cara... mmm, ¿cómo resumirla literalmente? Ains, ¡si! Ponen cara de perro baldeado con agua helada un caluroso día de verano.

En fin, volveré a retomarlo; desde ahora en más, tratará sobre cualquier pensamiento que surja en mi inconsciente y se reproduzca en mis dedos.